Como participar da campanha pela DEMOCRATIZAÇÃO DA MÍDIA?

Como participar da campanha pela DEMOCRATIZAÇÃO DA MÍDIA?
LEI DA MÍDIA DEMOCRÁTICA KIT COLETA Todo cidadão/cidadã pode buscar voluntariamente as assinaturas para o projeto. Disponibilizamos abaixo um kit com o material necessário para o diálogo nas ruas.

Seguidores

#naovaitergolpe

#naovaitergolpe
Acesse Frente Brasil Popular

segunda-feira, 20 de outubro de 2014

La izquierda y el balotaje en Brasil - Não é possivel ficar omisso. - Jacob Blinder


Não é possível ficar omisso no segundo turno da eleição do dia 26 de outubro de 2014 no Brasil. Está em jogo não somente o destino do povo brasileiro, mas de toda a América Latina e Caribenha. Votar nulo ou branco nessa eleição significa lavar as mãos e isso nunca foi nem nunca será uma atitude de sensatez politica. 
Jacob David Blinder


 La izquierda y el balotaje en Brasil

19 octubre 2014

| Atilio Borón - Telesur
                                                                               
                                       
          
Obedeciendo a un orden directa de Adolf Hitler, el 18 de Agosto de 1944 Ernst Thälmann moría fusilado por las SS en el campo de concentración de Buchenwald. Su cuerpo fue inmediatamente cremado para que no quedara vestigio alguno de su paso por este mundo. Thälmann había llegado a este tétrico lugar luego de transcurrir los anteriores once años de su vida en la prisión de Bautzen, donde fuera enviado cuando la Gestapo lo detuvo –al igual que a miles de sus camaradas- poco después del ascenso de Hitler al poder, en 1933.

La izquierda y el balotaje en Brasil
                                                  
En esa prisión fue sometido a un régimen de confinamiento solitario cumpliendo la pena que le fuera impuesta por el imperdonable delito de haber sido fundador y máximo dirigente del Partido Comunista Alemán. Thälmann era además uno de los líderes de la Tercera Internacional, que en su VIº congreso -celebrado en Moscú en 1928- había aprobado una línea política ultraizquierdista de “clase contra clase”. Esta se traducía en la absoluta prohibición de establecer acuerdos con los partidos socialdemócratas o reformistas, fulminados con el mote de “socialfascistas” y caracterizados sin más como el ala izquierda de la burguesía.

Ni siquiera el mortal peligro que representaban el irresistible ascenso del nazismo en Alemania y la estabilización del régimen fascista en Italia lograron torcer esta directiva.

León Trotsky se opuso a la misma y no tardó en condenarla. Y desde la cárcel Antonio Gramsci le confesaba a un recluso socialista, Sandro Pertini, que esa consigna que debilitaba la resistencia al fascismo “era una estupidez”. Tanto el revolucionario ruso como el fundador del PCI eran conscientes de que el sectarismo de esa táctica expresaba un temerario desprecio por el riesgo que presentaba la coyuntura y que su implementación terminaría por abrir la puerta a los horrores del nazismo, clausurando por mucho tiempo las perspectivas de la revolución socialista en Europa. La Tercera Internacional abandonó esa postura en su VIIº y último congreso, en 1935, para adoptar la tesis de los frentes populares o frentes únicos antifascistas. Pero ya era demasiado tarde y el fascismo se había enseñoreado de buena parte de Europa.

El supuesto que subyacía a la tesis del “socialfascismo” era que todos los partidos, a excepción de los comunistas, constituían una masa reaccionaria y que no había distinciones significativas entre ellos. Llama la atención el profundo desconocimiento que esta doctrina evidenciaba en relación a lo que Marx y Engels habían escrito en el Manifiesto Comunista. En su capítulo II dicen, por ejemplo, que “los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros. Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto.”

Y Lenin, a su vez, durante el curso de la Revolución Rusa reiteradamente subrayó la necesidad de que los bolcheviques elaborasen una política de alianzas con otras fuerzas políticas que preservando la autonomía e identidad política de los comunistas pudiese, en dadas ocasiones, llevar a la práctica acciones e iniciativas concretas que hicieran avanzar el proceso revolucionario. Había, tanto en los fundadores del materialismo histórico como en el líder ruso una clara idea de que podía haber partidos obreros, o representantes de otras clases o grupos sociales (la pequeña burguesía es el ejemplo más corriente) con los cuales podían forjarse alianzas transitorias y puntuales y que nada podría ser más perjudicial para los intereses de los trabajadores que desestimar esa posibilidad y, de ese modo, abrir la puerta a la victoria de las expresiones más recalcitrantes y violentas de la burguesía. Volveremos sobre este tema más adelante.

Lo anterior viene a cuento porque en los últimos días muchos compañeros y amigos del Brasil me hicieron llegar mensajes o artículos en donde anunciaban su intención de abstenerse en el ballotage del 26 de Octubre, o de votar en blanco o nulo, con el argumento de que tanto Aécio como Dilma eran lo mismo, y que para la causa popular daba igual la victoria de uno u otro. El pueblo brasileño, decían, sufrirá los rigores de un gobierno que, en cualquier caso, estará al servicio del gran capital y en contra de los intereses populares. El motivo de estas líneas es demostrar el grave error en que se incurriría si se obrara de esa manera. Al igual que la desastrosa política del “socialfascismo”, que pavimentó el camino de Hitler al poder, la tesis de que Aécio y Dilma “son lo mismo” va a tener, en caso de que triunfe el primero, funestas consecuencias para las clases populares del Brasil y de toda América Latina, más allá de la obviedad de que Aécio no es Hitler y que el PSDB no es el Partido Nacional Socialista Alemán.

El análisis marxista enseña que, en primer lugar, resolver los desafíos de la coyuntura exige como tantas veces lo dijera Lenin, un “análisis concreto de la situación concreta” y no tan sólo una manipulación abstracta de categorías teóricas. Decir que Aécio y Dilma son políticos burgueses es una caracterización tan grosera como sostener que el capitalismo brasileño es igual al que existe en Finlandia o Noruega -los dos países más igualitarios del planeta y con mayores índices de desarrollo humano según diversos informes producidos por las Naciones Unidas. A partir de una interpretación tan genérica como esa será imposible extraer una lúcida “guía para la acción” que oriente la política de las fuerzas populares. Ningún análisis serio del capitalismo, al menos desde el marxismo, puede limitar su examen al plano de las determinaciones esenciales que lo caracterizan como un modo de producción específico.

Mucho menos cuando se trata de analizar una coyuntura política en donde los fundamentos estructurales se combinan con factores y condicionamientos de carácter histórico, cultural, idiosincráticos y, por supuesto, políticos e internacionales. Al hacer caso omiso del papel que juegan estos factores concretos se cae en lo que Gramsci criticó como “doctrinarismo pedante”, prevaleciente en el infantilismo izquierdista que proliferó en Europa en los años veinte y treinta del siglo pasado. Por esta misma razón decir que Hitler y León Blum eran dos políticos burgueses no hizo posible avanzar siquiera un milímetro en la comprensión de la dinámica política desencadenada por la crisis general del capitalismo en Europa, para ni hablar de la capacidad para enfrentar eficazmente la amenaza fascista.

En un caso había un déspota sanguinario, fervientemente anticomunista, que sumiría a su país y a toda Europa en un baño de sangre; en el otro, a un primer ministro socialista de Francia, líder del Frente Popular, que acogía a los alemanes e italianos que huían del fascismo y que se opuso, infructuosamente para desgracia de la humanidad, a los planes de Hitler. Era evidente que ambos no eran lo mismo, a pesar de su condición de políticos burgueses. Pero el sectarismo ultraizquierdista pasó por alto estas supuestas nimiedades y, con su miopía política, facilitó la consolidación de los regímenes fascistas en Europa.

Segundo, cualquiera mínimamente informado sabe muy bien que por sus convicciones ideológicas, por su inserción en un partido como el PSDB y por su trayectoria política Aécio representa la versión dura del neoliberalismo: imperio irrestricto de los mercados, desmantelamiento del nefasto “intervencionismo estatal”, reducción de la inversión social, “permisividad” medioambiental y apelación a la fuerza represiva del estado para mantener el orden y contener a los revoltosos. Fue por eso que nada menos que el Club Militar -un antro de golpistas reaccionarios, nostálgicos de la brutal dictadura de 1964- decidió brindarle su apoyo dado que según sus integrantes el ex gobernador de Minas Gerais posee “las credenciales necesarias para interrumpir el proyecto de poder del PT, que marcha hacia la sovietización del país”.

Más allá del desvarío que manifiestan los proponentes de este disparate sería un gesto de imprudencia que la izquierda no tomara nota del creciente proceso de fascistización de amplios sectores de las capas medias y el clima macartista que satura diversos ambientes sociales y que, en consecuencia, desestimara la trascendencia de lo que significa el explícito apoyo a Aécio de parte de los militares golpistas, el sector más reaccionario (y muy poderoso) de la sociedad brasileña. Que tras la vergonzosa capitulación de Marina, Aécio haya prometido asumir como propia la “agenda social y ecológica” de aquella es apenas una maniobra propagandística que sólo espíritus incurablemente ingenuos pueden creer.

Tercero, la indiferencia de un sector de la izquierda brasileña ante el resultado del ballotage re-edita el suicida optimismo con que Thälmann enfrentó, ya desde la cárcel, la estabilización del régimen nazi: “después de Hitler” –decía a sus compañeros de infortunio, tratando de consolarlos- “venimos nosotros”. Se equivocó, trágicamente. ¿Alguien puede pensar que después de Aécio florecerá la revolución en Brasil? Lo más seguro es que se inicie un ciclo de larga duración en donde las alternativas de izquierda, inclusive de un progresismo “light” como el del PT, desaparezcan del horizonte histórico por largos años, como ocurriera después del golpe de 1964.

Es ilusorio pensar que bajo Aécio las clases y capas populares dispondrán de condiciones mínimas como para reorganizarse después de la debacle experimentada por las suicidas políticas del PT; que nuevos movimientos sociales podrán aparecer y actuar con un cierto grado de libertad en una escena pública cada vez más controlada y acotada por los aparatos represivos del estado y las tendencias fascistizantes arriba anotadas; o que nuevas fuerzas partidarias podrán irrumpir para disputar, desde la calle o desde las urnas, la supremacía de la derecha.

Cuarto, va de suyo que la opción que enfrentará el pueblo brasileño el próximo 26 de Octubre no es entre reacción y revolución. Es entre la restauración conservadora que representa Neves y la continuidad de un neodesarrollismo surcado por profundas contradicciones pero proyectado al Planalto por lo que en su momento fue el más importante partido de masas de izquierda de América Latina. Pese a su deplorable capitulación ante las clases dominantes del Brasil, su incapacidad para comprender la gravedad de la amenaza imperialista que se cierne sobre su país -¡el más rodeado de bases militares norteamericanas de toda América Latina!- y el abandono de su programa original, el PT conserva todavía la fidelidad de un segmento mayoritario de los condenados de la tierra en Brasil y un cierto compromiso, pocas veces honrado pero aun así presente, con las aspiraciones emancipatorias de las clases populares que en 1980 le dieron nacimiento.

Por eso, ante la ralentización de la reforma agraria en Brasil Dilma al menos siente que tiene que salir y explicar al MST las razones de comportamiento y prometer la adopción de algunas medidas para modificar esa situación. Aécio, en cambio, no tiene nada que ver con el MST ni con los campesinos brasileños, y ante sus reclamos responderá con la policía militarizada.

Quinto, lo anterior no implica exaltación alguna del PT, que en su triste involución pasó de ser una organización política moderadamente progresista a un típico “partido del orden” al cual el adjetivo de “reformista” le queda grande. Tampoco se desprende de nuestro razonamiento la necesidad o conveniencia de que las fuerzas de izquierda establezcan una alianza con el PT o sellen acuerdos programáticos con él de cara al futuro. Pero en la actual coyuntura, definida por el hecho institucional de las elecciones presidenciales y no por la inminencia de una insurrección popular revolucionaria, el voto por Dilma es el único instrumento disponible en el Brasil para evitar un mal mayor, mucho mayor. Los compañeros que abogan por la neutralidad o la indiferencia deberían, para ser honestos, señalar cuál es la otra fuerza política que podría impedir la victoria de Aécio, y cuál es la estrategia política a utilizar para tal efecto, sea electoral (que no la hay) o extra-institucional o insurreccional, que nadie logra atisbar en el horizonte. Si no hay otra arma la izquierda no puede refugiarse en una pretendida neutralidad.

Y si se logra derrotar la reacción conservadora liderada por el PSDB (como muchos en América Latina y el Caribe fervientemente esperamos) habrá que aprovechar los cuatro años restantes para reorganizar el campo popular desorganizado, desmoralizado y desmovilizado por las políticas del PT. Y someter al segundo gobierno de Dilma a una crítica implacable, empujándola “desde abajo”, desde los movimientos sociales y las nuevas fuerzas partidarias, a adoptar las políticas necesarias para un ataque a fondo contra la pobreza y la desigualdad, contra la prepotencia de los oligopolios y los chantajes de las clases dominantes aliadas al imperialismo.

En el plano internacional el triunfo de los tucanos tendría gravísimas consecuencias porque entronizaría en el Planalto a una fuerza política sometida por completo a los dictados de la Casa Blanca; sabotearía los procesos de integración supranacional en marcha como el Mercosur, la UNASUR y la CELAC; serviría como cabecera de playa para atacar a la Revolución Bolivariana y los gobiernos de izquierda y progresistas de la región; para aislar a la Revolución Cubana y para ofrecer el apoyo material y personal de Brasil para las infinitas guerras del imperio. No es que el imperio sea omnisciente, pero se equivoca muy poco a la hora de identificar a quienes no se pliegan incondicionalmente ante sus mandatos. Por algo ha lanzado, junto con sus aliados locales, una tremenda campaña internacional para que su candidato, Aécio, triunfe el próximo domingo. Nadie en la izquierda puede ignorar que, si tal cosa llegara a ocurrir, una larga noche se cerniría sobre América Latina y el Caribe, abriendo un paréntesis ominoso que quien sabe cuánto tiempo tardaríamos en cerrar. Sin extremar las analogías históricas convendría meditar sobre la suerte corrida por Thälmann y sus camaradas comunistas gracias a la adopción de una tesis que sostenía la esencial igualdad de todos los partidos políticos burgueses. 




Brasil: dos modelos

    Dilma y Aécio presentan dos modelos antagónicos y los brasileños deberán elegir uno de ellos. (Foto: Archivo)

    Dilma y Aécio presentan dos modelos antagónicos y los brasileños deberán elegir uno de ellos. (Foto: Archivo)

    Fecha de publicación 14 octubre 2014
    A continuación te presentamos siete áreas claves para entender el contexto electoral del próximo 26 de octubre.
    Dilma Rousseff
    “Más cambio, más futuro”
    Candidata de la izquierda, heredera del gobierno progresista de Lula Da Silva de corte anti-neoliberal.

    Aécio Neves
     “Cambia Brasil”
    Candidato de la derecha, heredero del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, de corte neoliberal.

    *Logros económicos de Rousseff:
    -Brasil se ha afianzado como potencia económica mundial. Se cuadruplicaron las exportaciones estabilizando la balanza comercial.
    -Disminuyó la deuda pública y crecieron las reservas internacionales. Desarrollo sustentable basado en el aumento de la inversión y baja inflación.
    -Fortalecimineto del consumo de la población. Recuperación del valor del salario y aumento de la renta media del trabajador.
    -Generación en 12 años de más de 20 millones de empleos.
    -Petrobras: una palanca para el desarrollo social, con una política de redistribución de la renta.
    alt
    *Promesas de campaña en el área económica de Neves:
    -Recuperar la competitividad e insertar a Brasil en el comercio internacional. Generar un ambiente de seguridad jurídica para facilitar la llegada de inversiones.
    -Reforma tributaria. Reducción de impuestos a las exportaciones. Control y reducción del gasto público.
    -Retomar acuerdos comerciales y apoyo a la inversión extranjera. Negociar tratados preferenciales con la Unión Europea y EE.UU.
    -MERCOSUR: Recuperar los objetivos iniciales del bloque y flexibilizar sus reglas para negociar con terceros países.
    *Compromisos de Rousseff en Política exterior:
    -Prioridades: América Latina y el Caribe. Impulso a las relaciones con África, Asia (China), y con el mundo árabe.
    -Relevancia a relaciones con EE.UU., y la UE.
    -Impulso a la integración regional. Impulso de UNASUR, CELAC, MERCOSUR y a los BRICS.
    -Multipolaridad en consonancia con las transformaciones económicas, políticas y sociales en el continente.
    -Agenda: defensa de la democracia, la paz y los DDHH. No intervención y respeto a la soberanía nacional, combate a la pobreza y la desigualdad, preservación del ambiente. Democratizar la ONU.
    -Protección soberana de todas las formas de comunicación, Internet en particular.
    alt
    *Propuestas de Neves relacionadas con Política exterior:
    -Reexaminar las políticas de integración regional para, con el liderazgo de Brasil dar primacía a la liberalización comercial.
    -Asociación con la Unión Europea y EE.UU.
    -Reevaluar las prioridades estratégicas en la relación con China y los BRICS.
    -Ampliar la diplomacia en temas globales como: cambio climático, sustentabilidad, energía, democracia, DD.HH., comercio exterior, terrorismo, guerra cibernética, control de internet, paz y seguridad y ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU.
    -Su programa no contempla políticas o aspectos relacionados con la integración regional. América Latina no aparece entre sus prioridades.
    *Rousseff en el área política:
    -Reforma política del Estado, revisando el modelo representativo de democracia. Descentralización de los servicios públicos.
    -Democratizar el sistema político y electoral con amplia participación popular.
    -Estrategia Nacional de combate a la corrupción y el lavado de activos. Transparencia en la gestión pública.
    -Afirmación de la Policía Federal como policía del Estado autónoma y republicana.
    -Rescate de la memoria histórica de los brasileños en su lucha contra la dictadura. Activación de la Comisión de la Verdad.
    *Neves en el área política:
    -Defensa de las libertades, de la libertad de prensa, de opinión y expresión; independencia de poderes.
    -Reforma política, para hacer más confiable y transparente la acción política.
    -Descentralización y simplificación de la burocracia estatal. Eficiencia del Poder Público para resolver los problemas de la población.
    -Mejora de los servicios públicos con la participación privada.
    Transparencia con el acompañamiento de la sociedad.
    *Propuesta de Rousseff en el ámbito social:
    -Reducción de la pobreza y la miseria a partir del programa “Brasil sin miseria”.
    -Mayor inclusión social de la historia, con ascenso social de 40 millones de personas de las clases D y E (media baja y baja) a la clase C (media).
    -Disminuyó la desigualdad.
    -Desarrollo del programa de salud “Mais Médicos” en más de 3.800 municipios, atendiendo una población potencial de 50 millones de persona, con participación de especialistas brasileños y extranjeros.
    -Creación del programa de combate a la pobreza e inclusión “Bolsa Familia”, y el Desarrollo del Plan Nacional de Educación con inversión de 1,3 trillones de Reales provenientes del petróleo. La inversión en educación ha crecido 250 por ciento en estos 12 años.
    alt
    *Propuesta de Neves en el ámbito social:
    -Combate a la pobreza y la desigualdad social. Transformar “Bolsa Família”, una política creada por Dilma, en política de Estado.
    -Inclusión de las familias pobres en el mundo del trabajo.
    -Adopción de planes para los jóvenes, como estrategias educativas, de inserción social y cultural y de este sector, expuesto, en su mayoría a los riesgos de la criminalidad.
    -Establecimeitno de convenios con el sector privado para apoyar iniciativas deportivas y culturales comunitarias.
    -Universalización de la educación básica de los 4 a los 17 años. Mayor eficiencia en la ejecución de políticas educativas con calidad.
    -Vivienda, servicios, infraestructura y desarrollo agrario.
    -Programa de vivienda “Minha Casa, Minha Vida” que ha beneficiado a casi 7 millones de brasileños.
    -Desarrollo de programas de saneamiento, abastecimiento y tratamiento de agua como derechos fundamentales de la ciudadanía.
    -Disminución de las tarifas de servicio eléctrico gracias a la inversión en hidroeléctricas y generación de energía.
    -Mejoramiento y crecimiento de la red vial, portuaria y ferroviaria, así como de la red de infraestructura nacional.
    -Reforma Agraria que ha beneficiado a 689 mil 423 familias del campo brasileño. Inversión en el campo y desarrollo de la agricultura familiar, impulsando un desarrollo de las regiones.
    -Vivienda, servicios, infraestructura y desarrollo agrario
    -Inversión masiva en el acceso a servicios de salud y de saneamiento básico de calidad.
    -Ampliación del programa habitacional “Minha Casa Minha Vida” (un plan exitoso del gobierno de Dilma) con atención prioritaria a las familias de menor renta con subsidios y financiamiento.
    -Producción de viviendas con participación de la empresa privada y factores financieros, así como con entidades sociales organizadas.
    -Descentralización de los servicios con mayor peso de las regiones.
    Políticas de desarrollo sustentable de la agricultura familiar y del agronegocio que sustenta su campaña.
    *Apoyos recibidos por Rousseff durante la campaña:
    -En esta segunda vuelta se le han sumado apoyos de dirigentes del PSB, PSOL, y gran parte de la militancia de las organizaciones de izquierda que le adversaban.
    -Su principal base de apoyo son los sectores populares, trabajadores del campo y obreros.
    -Capas media bajas beneficiados con los planes de ayuda en materia de vivienda, salud, etc.
    -Movimientos sociales como el Movimiento de los Sin Tierra (MST), entre otros.
    -Empresariado nacional y agrícola.
    alt
    *Apoyos recibidos por Neves durante la campaña:
    -Monopolios de los medios de comunicación.
    -Sector financiero, beneficiario del gobierno neoliberal de Cardoso. Es el candidato de los mercados financieros internacionales.
    -Sectores conservadores del campo y del empresariado brasileño.
    Capas medias altas urbanas, sobre todo de las regiones más ricas (sur, centro-oeste y sureste).
    -Marina Silva y la cúpula de los partidos que apoyaban su candidatura.
    alt
    *Cifras que dibujan realidades para Rousseff:
    -La miseria cayó en 65 por ciento (2003-2012).
    -7 millones de brasileños se han beneficiado del programa de vivienda “Mi casa, mi vida”.
    -Se ha entregado tierra a 689 mil familias del campo brasileño.
    -3 mil 800 municipios, 50 millones de habitantes son atendidos con el programa de salud “Más médicos”.
    -13 millones de pobres se benefician del programa Bolsa Familia para el combate a la pobreza.
    *Cifras que dibujan realidades para Neves:
    -Saneó las cuentas de su estado, racionalizando el gasto público. Redujo la nómina de la gobernación.
    -Mejoró los servicios públicos y restableció la capacidad de inversión del estado.
    -En materia de educación su estado está en los primeros lugares, distribuyendo libros gratuitos y en braile a la población estudiantil.
    -En el ámbito social, lanzó el Proyecto de Combate a la Pobreza Rural (PCPR) financiado con 70 millones de dólares del Banco Mundial.
    -Con su Programa de Control de Homicidio Fica Vivo, bajaron los homicidios en algunos municipios de su estado. Minas Gerais pasó de 49 mil 400 efectivos de seguridad en 2003 a 60 mil 832 en 2009.

    Nenhum comentário:

    Postar um comentário