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quarta-feira, 15 de outubro de 2014

Iván Gutiérrez: Brasil: dos visiones en debate

En Concreto / Iván Gutiérrez: Brasil: dos visiones en debate

Iván rosahttp://www.eljoropo.com/site/en-concreto-ivan-gutierrez-brasil-dos-visiones-en-debate/
¿Creerá Marina Silva que Aecio Neves adelantará una política agraria dirigida a favorecer a los sin tierra? Si lo cree estamos en presencia de alguien sumamente ingenua. Neves está ligado a los intereses de los coroneles viejos y a los modernos, representados estos últimos por las grandes empresas agroindustriales que dominan la producción en el campo brasileño.
Por supuesto, Marina Silva no debe ser ninguna ingenua. Quien como ella da los pasos que ha dado lo hace movida por una gran ambición de poder. Es posible que en algún momento esa ambición haya estado estrechamente vinculada a los sueños de redención que la llevaron a militar en el Partido de los Trabajadores, y luego a desprenderse de él, precisamente porque consideró que sus políticas eran muy blandas frente a los poderes fácticos que dominan en la sociedad brasileña. Marina Silva se colocó a la izquierda del PT, de Dilma y de Lula.
¿Qué la llevó entonces a pactar con la derecha? El cálculo político, probablemente. Uno que observa como un obstáculo para sus aspiraciones es la fortaleza del PT. De allí que, quizás esté pensando, que ella, frente a la eventual decepción que provocaría el gobierno de Aecio Neves, se convertiría en una alternativa que hasta el PT tendría que respaldar.
No es raro esto en la historia. En el propio Brasil hubo gente en la izquierda que estimulaba un gobierno militar porque a éste sería más fácil desarrollarle una oposición armada y realizar una “verdadera” revolución. Pasó, también, entre comunistas y socialistas en Alemania de los años 30 y, mientras ellos se enfrentaban un tipejo llamado Hitler se le coleó por los palos.
Aecio Neves sostiene un proyecto claramente neoliberal. Para él es muy malo que exista banca pública y que Petrobras sea estatal. Ambas actividades, en su opinión, deben estar en manos de la “gente que sabe”, es decir, del sector privado. Pero ocurre que la única manera conocida de alcanzar niveles de igualdad progresivos es a través de la presencia de un Estado claramente orientado hacia el logro de tal propósito. La voluntad política acá juega un papel importantísimo.
No se trata de estatizarlo todo, como equivocadamente piensan muchos de los que están en el gobierno en Venezuela, creencia que nos ha llevado a la situación que estamos viviendo donde no sólo es que no hay dominio del Estado sino que se ha exacerbado la propiedad, al extremo de que, en la práctica quien es dueño de algo le pone el precio que le da la gana mientras los bienes públicos, el dólar y la gasolina, son apropiados por estos mismos propietarios pero a precios subsidiados.
Brasil, bajo el gobierno del PT, se ubicó como una de las diez economías más importantes del mundo. Ello, además, logrando que millones y millones de brasileños salieran de la pobreza.
Algunos afirman que buena parte de esa gente que ha dejado de ser pobre no está votando por el PT. Y es posible que así sea. La necedad no es sólo un atributo nuestro. Lo cierto es que si lo están haciendo no pasaría mucho tiempo para que un gobierno de Neves los desengañe.
Una de las grandes promesas de Aecio Neves es sacar a Brasil de las alianzas en el Sur, regresando a la esfera de influencia de los Estados Unidos. Este parece ser un objetivo muy caro al Departamento de Estado y a las burguesías dependientes de todos nuestros países. El regreso de Brasil al regazo gringo sería un duro golpe para los Brics, para Unasur y la Celac. Todo el esfuerzo realizado en estos años se perdería.
Brasil no ha sostenido con Estados Unidos relaciones marcadas por la virulencia como ha ocurrido en nuestro caso pero uno no sabe qué le resulta más caro a los gringos, si un país petrolero en permanentes problemas económicos, o la octava economía del mundo dirigida por un gobierno de clara vocación social e integracionista hacia la región.

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