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sábado, 3 de julho de 2010

Saramago

El cuento de la isla desconocida

José Saramago

Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase, los obsequios que le entregaban a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los vecinos (las personas comenzaban a murmurar, Qué rey tenemos, que no atiende), daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza que, no teniendo en quién mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio, Y tú qué quieres. El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir, después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey. Ocupado como siempre estaba con los obsequios, el rey demoraba la respuesta, y ya no era pequeña señal de atención al bienestar y felicidad del pueblo cuando pedía un informe fundamentado por escrito al primer secretario que, excusado será decirlo, pasaba el encargo al segundo secretario, éste al tercero, sucesivamente, hasta llegar otra vez a la mujer de la limpieza, que opinaba sí o no de acuerdo con el humor con que se hubiera levantado.

Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así. Cuando la mujer de la limpieza le preguntó por el resquicio de la puerta, Y tú qué quieres, el hombre, en vez de pedir, como era la costumbre de todos, un título, una condecoración, o simplemente dinero, respondió. Quiero hablar con el rey, Ya sabes que el rey no puede venir, está en la puerta de los obsequios, respondió la mujer, Pues entonces ve y dile que no me iré de aquí hasta que él venga personalmente para saber lo que quiero, remató el hombre, y se tumbó todo lo largo que era en el rellano, tapándose con una manta porque hacía frío. Entrar y salir sólo pasándole por encima. Ahora, bien, esto suponía un enorme problema, si tenemos en consideración que, de acuerdo con la pragmática de las puertas, sólo se puede atender a un suplicante cada vez, de donde resulta que mientras haya alguien esperando una respuesta, ninguna otra persona podrá aproximarse para exponer sus necesidades o sus ambiciones. A primera vista, quien ganaba con este artículo del reglamento era el rey, puesto que al ser menos numerosa la gente que venía a incomodarlo con lamentos, más tiempo tenía, y más sosiego, para recibir, contemplar y guardar los obsequios. A segunda vista, sin embargo, el rey perdía, y mucho, porque las protestas públicas, al notarse que la respuesta tardaba más de lo que era justo, aumentaban gravemente el descontento social, lo que, a su vez, tenía inmediatas y negativas consecuencias en el flujo de obsequios. En el caso que estamos narrando, el resultado de la ponderación entre los beneficios y los perjuicios fue que el rey, al cabo de tres días, y en real persona, se acercó a la puerta de las peticiones, para saber lo que quería el entrometido que se había negado a encaminar el requerimiento por las pertinentes vías burocráticas. Abre la puerta, dijo el rey a la mujer de la limpieza, y ella preguntó, Toda o sólo un poco.

El rey dudó durante un instante, verdaderamente no le gustaba mucho exponerse a los aires de la calle, pero después reflexionó que parecería mal, aparte de ser indigno de su majestad, hablar con un súbdito a través de una rendija, como si le tuviese miedo, sobre todo asistiendo al coloquio la mujer de la limpieza, que luego iría por ahí diciendo Dios sabe qué, De par en par, ordenó. El hombre que quería un barco se levantó del suelo cuando comenzó a oír los ruidos de los cerrojos, enrolló la manta y se puso a esperar. Estas señales de que finalmente alguien atendería y que por tanto el lugar pronto quedaría desocupado, hicieron aproximarse a la puerta a unos cuantos aspirantes a la liberalidad del trono que andaban por allí, prontos para asaltar el puesto apenas quedase vacío. La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle. La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, preguntó tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo nada más que hacer, pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo. El asombro dejó al rey hasta tal punto desconcertado que la mujer de la limpieza se vio obligada a acercarle una silla de enea, la misma en que ella se sentaba cuando necesitaba trabajar con el hilo y la aguja, pues, además de la limpieza, tenía también la responsabilidad de algunas tareas menores de costura en el palacio, como zurcir las medias de los pajes. Mal sentado, porque la silla de enea era mucho más baja que el trono, el rey buscaba la mejor manera de acomodar las piernas, ora encogiéndolas, ora extendiéndolas para los lados, mientras el hombre que quería un barco esperaba con paciencia la pregunta que seguiría, Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó cuando finalmente se dio por instalado con sufrible comodidad en la silla de la mujer de la limpieza, Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre. Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida, A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio, A nadie, En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe, Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida, Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos nada eres, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre, Bajo mis órdenes, con mis pilotos y mis marineros, No te pido marineros ni piloto, sólo te pido un barco, Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas.

También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás. Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar. Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia del palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas. Los gritos de aplauso del público no dejaron que se percibiese el agradecimiento del hombre que vino a pedir un barco, por el movimiento de los labios tanto podría haber dicho Gracias, mi señor, como Ya me las arreglaré, pero lo que nítidamente se oyó fue lo que a continuación dijo el rey, Vas al muelle, preguntas por el capitán del puerto, le dices que te mando yo, y él que te dé el barco, llevas mi tarjeta. El hombre que iba a recibir un barco leyó la tarjeta de visita, donde decía Rey debajo del nombre del rey, y eran éstas las palabras que él había escrito sobre el hombro de la mujer de la limpieza, Entrega al portador un barco, no es necesario que sea grande, pero que navegue bien y sea seguro, no quiero tener remordimientos en la conciencia si las cosas ocurren mal. Cuando el hombre levantó la cabeza, se supone que esta vez iría a agradecer la dádiva, el rey ya se había retirado, sólo estaba la mujer de la limpieza mirándolo con cara de circunstancias. El hombre bajó del peldaño de la puerta, señal de que los otros candidatos podían avanzar por fin, superfluo será explicar que la confusión fue indescriptible, todos queriendo llegar al sitio en primer lugar, pero con tan mala suerte que la puerta ya estaba cerrada otra vez. La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, lo es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza estuvo mirando, ya que, en ese preciso momento, había tomado la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría. No imagina el hombre que, sin haber comenzado a reclutar la tripulación, ya lleva detrás a la futura responsable de los baldeos y otras limpiezas, también es de este modo como el destino acostumbra a comportarse con nosotros, ya está pisándonos los talones, ya extendió la mano para tocarnos en el hombro, y nosotros todavía vamos murmurando, Se acabó, no hay nada más que ver, todo es igual.

Andando, andando, el hombre llegó al puerto, fue al muelle, preguntó por el capitán, y mientras venía, se puso a adivinar cuál sería, de entre los barcos que allí estaban, el que iría a ser suyo, grande ya sabía que no, la tarjeta de visita del rey era muy clara en este punto, por consiguiente quedaban descartados los paquebotes, los cargueros y los navíos de guerra, tampoco podría ser tan pequeño que aguantase mal las fuerzas del viento y los rigores del mar, en este punto también había sido categórico el rey, que navegue bien y sea seguro, fueron éstas sus formales palabras, excluyendo así explícitamente los botes, las falúas y las chalupas, que siendo buenos navegantes, y seguros, cada uno conforme a su condición, no nacieron para surcar los océanos, que es donde se encuentran las islas desconocidas. Un poco apartada de allí, escondida detrás de unos bidones, la mujer de la limpieza pasó los ojos por los barcos atracados, Para mi gusto, aquél, pensó, aunque su opinión no contaba, ni siquiera había sido contratada, vamos a oír antes lo que dirá el capitán del puerto. El capitán vino, leyó la tarjeta, miró al hombre de arriba abajo y le hizo la pregunta que al rey no se le había ocurrido, Sabes navegar, tienes carnet de navegación, a lo que el hombre respondió, Aprenderé en el mar. El capitán dijo, No te lo aconsejaría, capitán soy yo, y no me atrevo con cualquier barco, Dame entonces uno con el que pueda atreverme, no, uno de ésos no, dame un barco que yo respete y que pueda respetarme a mí, Ese lenguaje es de marinero, pero tú no eres marinero, Si tengo el lenguaje, es como si lo fuese. El capitán volvió a leer la tarjeta del rey, después preguntó, Puedes decirme para qué quieres el barco, Para ir en busca de la isla desconocida, Ya no hay islas desconocidas, Lo mismo me dijo el rey, Lo que él sabe de islas lo aprendió conmigo, Es extraño que tú, siendo hombre de mar, me digas eso, que ya no hay islas desconocidas, hombre de tierra soy yo, y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas, Pero tú, si bien entiendo, vas a la búsqueda de una donde nadie haya desembarcado nunca, Lo sabré cuando llegue, Si llegas, Sí, a veces se naufraga en el camino, pero si tal me ocurre, deberás escribir en los anales del puerto que el punto adonde llegué fue ése, Quieres decir que llegar, se llega siempre, No serías quien eres si no lo supieses ya. El capitán del puerto dijo, Voy a darte la embarcación que te conviene. Cuál, Es un barco con mucha experiencia, todavía del tiempo en que toda la gente andaba buscando islas desconocidas, Cuál, Creo que incluso encontró algunas, Cuál, Aquél. Así que la mujer de la limpieza percibió para dónde apuntaba el capitán, salió corriendo de detrás de los bidones y gritó, Es mi barco, es mi barco, hay que perdonarle la insólita reivindicación de propiedad, a todo título abusiva, el barco era aquel que le había gustado, simplemente. Parece una carabela, dijo el hombre, Más o menos, concordó el capitán, en su origen era una carabela, después pasó por arreglos y adaptaciones que la modificaron un poco, Pero continúa siendo una carabela, Sí, en el conjunto conserva el antiguo aire, Y tiene mástiles y velas, Cuando se va en busca de islas desconocidas, es lo más recomendable. La mujer de la limpieza no se contuvo, Para mí no quiero otro, Quién eres tú, preguntó el hombre, No te acuerdas de mí, No tengo idea, Soy la mujer de la limpieza, Qué limpieza, La del palacio del rey, La que abría la puerta de las peticiones, No había otra, Y por qué no estás en el palacio del rey, limpiando y abriendo puertas, Porque las puertas que yo quería ya fueron abiertas y porque de hoy en adelante sólo limpiaré barcos, Entonces estás decidida a ir conmigo en busca de la isla desconocida, Salí del palacio por la puerta de las decisiones, Siendo así, ve para la carabela, mira cómo está aquello, después del tiempo pasado debe precisar de un buen lavado, y ten cuidado con las gaviotas, que no son de fiar, No quieres venir conmigo a conocer tu barco por dentro, Dijiste que era tuyo, Disculpa, fue sólo porque me gustó, Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe de ser la peor manera de gustar. El capitán del puerto interrumpió la conversación, Tengo que entregar las llaves al dueño del barco, a uno o a otro, resuélvanlo, a mí tanto me da, Los barcos tienen llave, preguntó el hombre, Para entrar, no, pero allí están las bodegas y los pañoles, y el camarote del comandante con el diario de a bordo, Ella que se encargue de todo, yo voy a reclutar la tripulación, dijo el hombre, y se apartó.

La mujer de la limpieza fue a la oficina del capitán para recoger las llaves, después entró en el barco, dos cosas le valieron, la escoba del palacio y el aviso contra las gaviotas, todavía no había acabado de atravesar la pasarela que unía la amurada al atracadero y ya las malvadas se precipitaban sobre ella gritando, furiosas, con las fauces abiertas, como si la fueran a devorar allí mismo. No sabían con quién se enfrentaban. La mujer de la limpieza posó el cubo, se guardó las llaves en el seno, plantó bien los pies en la pasarela y, remolineando la escoba como si fuese un espadón de los buenos tiempos, consiguió poner en desbandada a la cuadrilla asesina. Sólo cuando entró en el barco comprendió la ira de las gaviotas, había nidos por todas partes, muchos de ellos abandonados, otros todavía con huevos, y unos pocos con gaviotillas de pico abierto, a la espera de comida, Pues sí, pero será mejor que se muden de aquí, un barco que va en busca de la isla desconocida no puede tener este aspecto, como si fuera un gallinero, dijo. Tiró al agua los nidos vacíos, los otros los dejó, luego veremos. Después se remangó las mangas y se puso a lavar la cubierta. Cuando acabó la dura tarea, abrió el pañol de las velas y procedió a un examen minucioso del estado de las costuras, tanto tiempo sin ir al mar y sin haber soportado los estirones saludables del viento. Las velas son los músculos del barco, basta ver cómo se hinchan cuando se esfuerzan, pero, y eso mismo les sucede a los músculos, si no se les da uso regularmente, se aflojan, se ablandan, pierden nervio. Y las costuras son los nervios de las velas, pensó la mujer de la limpieza, contenta por aprender tan de prisa el arte de la marinería. Encontró deshilachadas algunas bastillas, pero se conformó con señalarlas, dado que para este trabajo no le servían la aguja y el hilo con que zurcía las medias de los pajes antiguamente, o sea, ayer. En cuanto a los otros pañoles, enseguida vio que estaban vacíos. Que el de la pólvora estuviese desabastecido, salvo un polvillo negro en el fondo, que al principio le parecieron cagaditas de ratón, no le importó nada, de hecho no está escrito en ninguna ley, por lo menos hasta donde la sabiduría de una mujer de la limpieza es capaz de alcanzar, que ir por una isla desconocida tenga que ser forzosamente una empresa de guerra. Ya le enfadó, y mucho, la falta absoluta de municiones de boca en el pañol respectivo, no por ella, que estaba de sobra acostumbrada al mal rancho del palacio, sino por el hombre al que dieron este barco, no tarda que el sol se ponga, y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre, que es el dicho de todos los hombres apenas entran en casa, como si sólo ellos tuviesen estómago y sufriesen de la necesidad de llenarlo, Y si trae marineros para la tripulación, que son unos ogros comiendo, entonces no sé cómo nos vamos a gobernar, dijo la mujer de la limpieza.

No merecía la pena preocuparse tanto. El sol acababa de sumirse en el océano cuando el hombre que tenía un barco surgió en el extremo del muelle. Traía un bulto en la mano, pero venía solo y cabizbajo. La mujer de la limpieza fue a esperarlo a la pasarela, antes de que abriera la boca para enterarse de cómo había transcurrido el resto del día, él dijo, Estate tranquila, traigo comida para los dos, Y los marineros, preguntó ella, Como puedes ver, no vino ninguno, Pero los dejaste apalabrados, al menos, volvió a preguntar ella, Me dijeron que ya no hay islas desconocidas, y que, incluso habiéndolas, no iban a dejar el sosiego de sus lares y la buena vida de los barcos de línea para meterse en aventuras oceánicas, a la búsqueda de un imposible, como si todavía estuviéramos en el tiempo del mar tenebroso, Y tú qué les respondiste, Que el mar es siempre tenebroso, Y no les hablaste de la isla desconocida, Cómo podría hablarles de una isla desconocida, si no la conozco, Pero tienes la certeza de que existe, Tanta como de que el mar es tenebroso, En este momento, visto desde aquí, con las aguas color de jade y el cielo como un incendio, de tenebroso no le encuentro nada, Es una ilusión tuya, también las islas a veces parece que fluctúan sobre las aguas y no es verdad, Qué piensas hacer, si te falta una tripulación, Todavía no lo sé, Podríamos quedarnos a vivir aquí, yo me ofrecería para lavar los barcos que vienen al muelle, y tú, Y yo, Tendrás un oficio, una profesión, como ahora se dice, Tengo, tuve, tendré si fuera preciso, pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy yo cuando esté en ella, No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual. El incendio del cielo iba languideciendo, el agua de repente adquirió un color morado, ahora ni la mujer de la limpieza dudaría que el mar es de verdad tenebroso, por lo menos a ciertas horas.

Dijo el hombre, Dejemos las filosofías para el filósofo del rey, que para eso le pagan, ahora vamos a comer, pero la mujer no estuvo de acuerdo, Primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera. Qué tal lo encontraste, Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo, Bajaste a la bodega, encontraste agua abierta, En el fondo hay alguna, mezclada con el lastre, pero eso me parece que es lo apropiado, le hace bien al barco, Cómo aprendiste esas cosas, Así, Así cómo, Como tú, cuando dijiste al capitán del puerto que aprenderías a navegar en la mar, Todavía no estamos en el mar, Pero ya estamos en el agua, Siempre tuve la idea de que para la navegación sólo hay dos maestros verdaderos, uno es el mar, el otro es el barco, Y el cielo, te olvidas del cielo, Sí, claro, el cielo, Los vientos, Las nubes, El cielo, Sí, el cielo.

En menos de un cuarto de hora habían acabado la vuelta por el barco, una carabela, incluso transformada, no da para grandes paseos. Es bonita, dijo el hombre, pero si no consigo tripulantes suficientes para la maniobra, tendré que ir a decirle al rey que ya no la quiero, Te desanimas a la primera contrariedad, La primera contrariedad fue esperar al rey tres días, y no desistí, Si no encuentras marineros que quieran venir, ya nos las arreglaremos los dos, Estás loca, dos personas solas no serían capaces de gobernar un barco de éstos, yo tendría que estar siempre al timón, y tú, ni vale la pena explicarlo, es una locura, Después veremos, ahora vamos a cenar. Subieron al castillo de popa, el hombre todavía protestando contra lo que llamara locura, allí la mujer de la limpieza abrió el fardel que él había traído, un pan, queso curado, de cabra, aceitunas, una botella de vino. La luna ya estaba a medio palmo sobre el mar, las sombras de la verga y del mástil grande vinieron a tumbarse a sus pies. Es realmente bonita nuestra carabela, dijo la mujer, y enmendó enseguida, La tuya, tu carabela, Supongo que no será mía por mucho tiempo, Navegues o no navegues con ella, la carabela es tuya, te la dio el rey, Se la pedí para buscar una isla desconocida, Pero estas cosas no se hacen de un momento para otro, necesitan su tiempo, ya mi abuelo decía que quien va al mar se avía en tierra, y eso que él no era marinero, Sin marineros no podremos navegar, Eso ya lo has dicho, Y hay que abastecer el barco de las mil cosas necesarias para un viaje como éste, que no se sabe adónde nos llevará, Evidentemente, y después tendremos que esperar a que sea la estación apropiada, y salir con marea buena, y que venga gente al puerto a desearnos buen viaje, Te estás riendo de mí, Nunca me reiría de quien me hizo salir por la puerta de las decisiones, Discúlpame, Y no volveré a pasar por ella, suceda lo que suceda. La luz de la luna iluminaba la cara de la mujer de la limpieza, Es bonita, realmente es bonita, pensó el hombre, y esta vez no se refería a la carabela. La mujer, ésa, no pensó nada, lo habría pensado todo durante aquellos tres días, cuando entreabría de vez en cuando la puerta para ver si aquél aún continuaba fuera, a la espera. No sobró ni una miga de pan o de queso, ni una gota de vino, los huesos de las aceitunas fueron a parar al agua, el suelo está tan limpio como quedó cuando la mujer de la limpieza le pasó el último paño. La sirena de un paquebote que se hacía a la mar soltó un ronquido potente, como debieron de ser los del leviatán, y la mujer dijo, Cuando sea nuestra vez, haremos menos ruido. A pesar de que estaban en el interior del muelle, el agua se onduló un poco al paso del paquebote, y el hombre dijo, Pero nos balancearemos mucho más. Se rieron los dos, después se callaron, pasado un rato uno de ellos opinó que lo mejor sería irse a dormir. No es que yo tenga mucho sueño, y el otro concordó, Ni yo, después se callaron otra vez, la luna subió y continuó subiendo, a cierta altura la mujer dijo, Hay literas abajo, y el hombre dijo, Sí, y entonces fue cuando se levantaron y descendieron a la cubierta, ahí la mujer dijo, Hasta mañana, yo voy para este lado, y el hombre respondió, Y yo para éste, hasta mañana, no dijeron babor o estribor, probablemente porque todavía están practicando en las artes. La mujer volvió atrás, Me había olvidado, se sacó del bolsillo dos cabos de velas, Los encontré cuando limpiaba, pero no tengo cerillas, Yo tengo, dijo el hombre. Ella mantuvo las velas, una en cada mano, él encendió un fósforo, después, abrigando la llama bajo la cúpula de los dedos curvados la llevó con todo el cuidado a los viejos pabilos, la luz prendió, creció lentamente como la de la luna, bañó la cara de la mujer de la limpieza, no sería necesario decir que él pensó, Es bonita, pero lo que ella pensó, sí, Se ve que sólo tiene ojos para la isla desconocida, he aquí cómo se equivocan las personas interpretando miradas, sobre todo al principio. Ella le entregó una vela, dijo, Hasta mañana, duerme bien, él quiso decir lo mismo, de otra manera, Que tengas sueños felices, fue la frase que le salió, dentro de nada, cuando esté abajo, acostado en su litera, se le ocurrirán otras frases, más espiritosas, sobre todo más insinuantes, como se espera que sean las de un hombre cuando está a solas con una mujer. Se preguntaba si ella dormiría, si habría tardado en entrar en el sueño, después imaginó que andaba buscándola y no la encontraba en ningún sitio, que estaban perdidos los dos en un barco enorme, el sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra, la mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor.

Le había deseado buenos sueños, pero fue él quien se pasó toda la noche soñando. Soñó que su carabela navegaba por alta mar, con las tres velas triangulares gloriosamente hinchadas, abriendo camino sobre las olas, mientras él manejaba la rueda del timón y la tripulación descansaba a la sombra. No entendía cómo estaban allí los marineros que en el puerto y en la ciudad se habían negado a embarcar con él para buscar la isla desconocida, probablemente se arrepintieron de la grosera ironía con que lo trataron. Veía animales esparcidos por la cubierta, patos, conejos, gallinas, lo habitual de la crianza doméstica, comiscando los granos de millo o royendo las hojas de col que un marinero les echaba, no se acordaba de cuándo los habían traído para el barco, fuese como fuese, era natural que estuviesen allí, imaginemos que la isla desconocida es, como tantas veces lo fue en el pasado, una isla desierta, lo mejor será jugar sobre seguro, todos sabemos que abrir la puerta de la conejera y agarrar un conejo por las orejas siempre es más fácil que perseguirlo por montes y valles. Del fondo de la bodega sube ahora un relincho de caballos, de mugidos de bueyes, de rebuznos de asnos, las voces de los nobles animales necesarios para el trabajo pesado, y cómo llegaron ellos, cómo pueden caber en una carabela donde la tripulación humana apenas tiene lugar, de súbito el viento dio una cabriola, la vela mayor se movió y ondeó, detrás estaba lo que antes no se veía, un grupo de mujeres que incluso sin contarlas se adivinaba que eran tantas cuantos los marineros, se ocupan de sus cosas de mujeres, todavía no ha llegado el tiempo de ocuparse de otras, está claro que esto sólo puede ser un sueño, en la vida real nunca se ha viajado así. El hombre del timón buscó con los ojos a la mujer de la limpieza y no la vio. Tal vez esté en la litera de estribor, descansando de la limpieza de la cubierta, pensó, pero fue un pensar fingido, porque bien sabe, aunque tampoco sepa cómo lo sabe, que ella a última hora no quiso venir, que saltó para el embarcadero, diciendo desde allí, Adiós, adiós, ya que sólo tienes ojos para la isla desconocida, me voy, y no era verdad, ahora mismo andan los ojos de él pretendiéndola y no la encuentran. En este momento se cubrió el cielo y comenzó a llover y, habiendo llovido, principiaron a brotar innumerables plantas de las filas de sacos de tierra alineados a lo largo de la amurada, no están allí porque se sospeche que no haya tierra bastante en la isla desconocida, sino porque así se ganará tiempo, el día que lleguemos sólo tendremos que trasplantar los árboles frutales, sembrar los granos de las pequeñas cosechas que van madurando aquí, adornar los jardines con las flores que abrirán de estos capullos. El hombre del timón pregunta a los marineros que descansan en cubierta si avistan alguna isla desconocida, y ellos responden que no ven ni de unas ni de otras, pero que están pensando desembarcar en la primera tierra habitada que aparezca, siempre que haya un puerto donde fondear, una taberna donde beber y una cama donde folgar, que aquí no se puede, con toda esta gente junta. Y la isla desconocida, preguntó el hombre del timón, La isla desconocida es cosa inexistente, no pasa de una idea de tu cabeza, los geógrafos del rey fueron a ver en los mapas y declararon que islas por conocer es cosa que se acabó hace mucho tiempo, Debieron haberse quedado en la ciudad, en lugar de venir a entorpecerme la navegación, Andábamos buscando un lugar mejor para vivir y decidimos aprovechar tu viaje, No son marineros, Nunca lo fuimos, Solo no seré capaz de gobernar el barco, Haber pensado en eso antes de pedírselo al rey, el mar no enseña a navegar. Entonces el hombre del timón vio tierra a lo lejos y quiso pasar adelante, hacer cuenta de que ella era el reflejo de otra tierra, una imagen que hubiese venido del otro lado del mundo por el espacio, pero los hombres que nunca habían sido marineros protestaron, dijeron que era allí mismo donde querían desembarcar, Esta es una isla del mapa, gritaron, te mataremos si no nos llevas. Entonces, por sí misma, la carabela viró la proa en dirección a tierra, entró en el puerto y se encostó a la muralla del embarcadero, Pueden irse, dijo el hombre del timón, acto seguido salieron en orden, primero las mujeres, después los hombres, pero no se fueron solos, se llevaron con ellos los patos, los conejos y las gallinas, se llevaron los bueyes, los asnos y los caballos, y hasta las gaviotas, una tras otra, levantaron el vuelo y se fueron del barco, transportando en el pico a sus gaviotillas, proeza que no habían acometido nunca, pero siempre hay una primera vez. El hombre del timón contempló la desbandada en silencio, no hizo nada para retener a quienes lo abandonaban, al menos le habían dejado los árboles, los trigos y las flores, con las trepadoras que se enrollaban a los mástiles y pendían de la amurada como festones. Debido al atropello de la salida se habían roto y derramado los sacos de tierra, de modo que la cubierta era como un campo labrado y sembrado, sólo falta que caiga un poco más de lluvia para que sea un buen año agrícola. Desde que el viaje a la isla desconocida comenzó, no se ha visto comer al hombre del timón, debe de ser porque está soñando, apenas soñando, y si en el sueño les apeteciese un trozo de pan o una manzana, sería un puro invento, nada más. Las raíces de los árboles están penetrando en el armazón del barco, no tardará mucho en que estas velas hinchadas dejen de ser necesarias, bastará que el viento sople en las copas y vaya encaminando la carabela a su destino. Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, estarían escondidos por ahí y pronto decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y es la hora de la siega. Entonces el hombre fijó la rueda del timón y bajó al campo con la hoz en la mano, y, cuando había segado las primeras espigas, vio una sombra al lado de su sombra. Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza, y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas, que no se sabe si ésta es la de babor o la de estribor. Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.

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Publicado por ARGENPRESS en 15:49
Etiquetas: Cuento, José Saramago


O IBOPE/GLOBOPE MENTE – MONTENEGRO QUER RESSUSCITAR ARRUDA SERRA


Laerte Braga


Cristovam Buarque de Holanda foi um dos raros governadores de Brasília a ter equilíbrio, serenidade e competência íntegras em seu governo. Por essa razão talvez tenha se tornado um errático. Superestimou seu potencial em termos de eleições e acabou derrotado em 1998 para Joaquim Roriz (um dos políticos mais corruptos do Brasil).

Cristovam Buarque de Holanda era favorito à reeleição e num dado momento, como que num surto de besteira, cismou de manifestar publicamente apoio às candidaturas de Almir Gabriel e Eduardo Azeredo a governadores de seus estados, o Pará e Minas, já imaginando que, reeleito governador de Brasília tornava-se candidato em potencial a presidente dentro ou fora do seu partido de então, o PT. Como teve o apoio de Malan, ministro da Fazenda de FHC, foi incensado pelo próprio presidente à época para tentar abrir uma fissura no PT e impedir a candidatura Lula, ou debilitá-la para as eleições de 2002. Caiu na conversa da sereia tucana. Do faraó paulista.

Não se preocupou em fazer campanha para a eleição que disputava, a de governador de Brasília. Falou como se candidato a presidente fosse, mesmo porque os dois candidatos nominalmente apoiados por ele, Gabriel e Azeredo eram e são tucanos.

O diretor do IBOPE, Montenegro, às vésperas da eleição, no sábado, em entrevista a vários jornais disse que engoliria todas as pesquisas que haviam sido feitas em Brasília se Cristovam perdesse para Roriz.

Cristovam perdeu e o Montenegro não engoliu pesquisa alguma. O IBOPE erra com freqüência, até quando pesquisa para valer. E isso é raro.

A pesquisa divulgada no sábado, três de julho, dá empate técnico entre os candidatos José Arruda Serra e Dilma Roussef, com ascensão para Arruda Serra e queda de um ponto para Dilma.

Fabricar pesquisas é a coisa mais fácil para qualquer quadrilha tipo IBOPE/GLOBOPE.

O resultado apurado foi completamente diverso do divulgado. Dilma alcançou 41% e José Arruda Serra 34%.

A divulgação de duas pesquisas imediatamente após a escolha de um DEM padrão Índio da Costa faz parte da estratégia de Arruda Serra. IBOPE/GLOBOPE e DATA FOLHA trabalham pari e passo com a quadrilha tucana.

Tentar neutralizar o impacto das pesquisas divulgadas pelos institutos VOX POPULI e SENSUS, que dão vantagem de cinco e seis pontos a Dilma. Tentar impedir que a candidatura tucana atinja os últimos estertores depois de todas as trapalhadas para a escolha do vice e que resultou num candidato que desviou dinheiro da merenda escolar.

Ressuscitar Arruda Serra.

Trabalhar junto ao eleitorado a idéia que o candidato está vivo e disputando palmo a palmo com Dilma Roussef.

Mentira. E a mentira faz parte do modus operandi dessa gente.

Arruda Serra naufraga em estados considerados tucanos, como Minas Gerais. Começa a patinar no Sul do Brasil e perde em todos os estados nordestinos, no norte e na região Centro Oeste. Perde no Rio de Janeiro.

Montenegro não vai, certamente, prometer desfilar nu como Maradona, se estiver errado pela simples razão que não está preocupado com cumprir ou deixar de cumprir promessas desse porte, pura arrogância. Montenegro e seu instituto vão mentir até as vésperas da eleição na tentativa de eleger Arruda Serra, como mentir vai a GLOBO, vai a FOLHA DE SÃO PAULO e vai VEJA.

É da natureza dessa gente.

Tipo reunião em São Paulo para analisar o desastre que foi o processo de indicação do vice e o próprio vice indicado e a solução. Fabricar duas pesquisas, uma seguidinha da outra para tentar apagar o incêndio, ou o naufrágio.

A pesquisa do INSTITUTO VOX POPULI realizada na terça-feira, dia 29 de junho, mostrou Dilma com 40% contra 35% de Arruda Serra.

A pesquisa do IBOPE/GLOBOPE que mostra “empate técnico” foi realizada pelo instituto a pedido da ASSOCIAÇÃO COMERCIAL DE SÃO PAULO, presidida por Afif Domingos, candidato a vice-governador na chapa de Geraldo Alckimin. Quando foi conhecido o resultado (Dilma 41% e Arruda Serra 34%) a turma resolveu dar uma realinhada nos números, ajustar os parâmetros, digamos assim.

A divulgação dos números reais mostraria o que qualquer um sabe. A candidatura Arruda Serra não existe mais. Acabou. Ou como disse o ex-governador de Minas, Aécio Neves, ao tomar conhecimento que o deputado Índio da Costa seria o vice. “Meu Deus o Serra desorganiza tudo que está organizado”.

Daqui, onde praticamente começa a campanha eleitoral, o festival de mentiras via GLOBO, via FOLHA DE SÃO PAULO, via VEJA, via RBS, via a mídia podre e venal de meia dúzia de barões sem caráter, vai alcançar os patamares de todas as eleições, como fazem sempre.

Não se trata de emprestar caminhões para desovar cadáveres de vítimas da ditadura militar como a FOLHA fez, mas de falsear notícias, inventar fatos, pesquisas, caravanas da cidadania, dossiês montadinhos (A GLOBO é especialista nisso, toda eleição tem sempre um dossiê e por trás do dossiê uma grana)

A propósito, com a decisão do ministro Ayres Brito de negar liminarmente pedido de políticos enquadrados na lei da ficha limpa, fica comprovado que temos duas cortes supremas. A do Gilmar Mendes, STF DANTAS/ARRUDA SERRA INCORPORATION LTD e outra o SUPREMO TRIBUNAL FEDERAL.

Uma delas vai vencer, lógico, já que esses recursos terão que ser objeto de análise do tribunal pleno, ou seja, a totalidade dos onze ministros. Gilmar e Tófoli concederam liminares permitindo candidaturas de bandidos, Ayres Brito não.

As eleições de 2010, provavelmente, serão aquelas mais sujas da história do País.

É que os donos não querem de forma alguma perder a possibilidade de voltar a controlar o Brasil, transformá-lo em BRAZIL vendendo o que falta vender e embolsar milhões a guisa de propina, tudo sob o comando de José Arruda Serra.

Consciente ou não o jornalista José Simão, da FOLHA, chama Arruda Serra de vampiro. Com certeza. Suga o sangue dos brasileiros. Como qualquer tucano ou DEM, ou qualquer Roberto Freire da vida (o ex-honesto, conselheiro a doze mil por mês).

O IBOPE/GLOBOPE mente. Distorce. Falseia. O DATA FOLHA idem ibidem.

Memorial em homenagem a Mário Alves de Souza Vieira

A ABI e o Fórum de Reparação e Memória do Rio de Janeiro realizam no dia 5 de julho o lançamento de um Memorial em homenagem ao jornalista baiano Mário Alves de Souza Vieira, fundador e principal dirigente do Partido Comunista Brasileiro Revolucionário (PCBR), morto no DOI-Codi do Rio, em 17 de janeiro de 1970. A solenidade será a partir das 18h, na sede da Associação, na Rua Araújo Porto Alegre, nº 71-7º andar.

O evento contará com a presença de Lúcia Caldas, filha do homenageado, e do Ministro chefe da Secretaria Especial de Direitos Humanos da Presidência da República, Paulo Vannuchi.

O Memorial vai ser confeccionado pelos artistas plásticos Tiago e Cristina Pozzobon, e de acordo com o Coordenador do Projeto de Promoção de Direito à Memória e à Verdade, Maurice Politi, é a representação do resgate “da memória dos que tombaram na resistência à ilegalidade e na divulgação dos princípios democráticos de liberdade e justiça”.

Mário Alves nasceu em Sento Sé, Bahia, em 1923. Iniciou sua militância política aos 16 anos e foi um dos fundadores da União dos Estudantes da Bahia. Formou-se em Letras em Salvador. Ingressou no Partido Comunista em 1939 e foi um dos líderes das mobilizações de agosto de 1942 na capital baiana contra o nazifascismo.

Em 1945, passou a integrar o Comitê Estadual na Bahia do PCB, sendo eleito em 1954 para o Comitê Central e alçado à Comissão Executiva em 1957. Dirigiu os jornais Novos Rumos e Voz Operária, do partido.

Após abril de 1964, tornou-se um dos líderes da corrente de esquerda do PCB. Foi preso, em julho de 1964, no Rio de Janeiro, sendo libertado um ano depois. Em 1966, teve os direitos políticos cassados por dez anos. Em 1968, ao lado de Apolônio de Carvalho, Jacob Gorender e outros membros dissidentes da direção do PCB, fundou o PCBR.

Prisão e morte

Em 16 de janeiro de 1970, perto das 20h, saiu de sua casa, no bairro da Abolição no subúrbio carioca e nunca mais voltou. Foi preso pelo DOI-Codi nessa data e morreu no dia seguinte, nas dependências do quartel da rua Barão de Mesquita (zona norte). Mário foi visto sangrando abundantemente na sala de tortura por vários presos políticos, entre eles Raimundo Teixeira Mendes, Brandão Monteiro e Antonio Carlos de Carvalho.

Sabe-se que nas horas que antecederam sua morte, sofreu maus-tratos brutais, foi colocado no pau-de-arara, espancado com cassetetes de borracha, torturado com choques elétricos e afogamento. Sua resistência à tortura foi heróica, recusando-se a fornecer qualquer informação aos seus algozes.

A esposa Dilma foi uma das precursoras do movimento dos familiares de mortos e desaparecidos durante a ditadura militar do golpe de 1964, e lutou incansavelmente para saber do paradeiro de seu marido. Nunca obteve informação das autoridades da época e nem recebeu seu corpo. O crime nunca foi apurado.

Em 1981, ela e sua filha Lucia conseguiram o reconhecimento judicial da responsabilidade da União pela prisão e morte de Mário Alves.

fonte : ABI

sexta-feira, 2 de julho de 2010

PORQUE SOMOS TODOS HERMANOS

Vamos torcer para nuestra America:

Viva Argentina de Kirchner, Maradona e as das Mães da Praça de Maio,

Viva o Uruguai de Mujica

Viva o Paraguai do companheiro Bispo.

JUNTOS SOMOS FORTEs.

A campanha é para os times de Nuestra America levem aos estádios da COPA :

PELA UNION DE LOS PUEBLOS DE NUESTRA AMERICA, SOMOS TODOS HERMANOS. INTEGRA AMERICA LATINA

E também: RACISMO NUNCA MAIS , que os Franceses entendam.

Quintana

Coisas numeradas de um a trinta e cinco

I

Não esquecer que as nuvens estão improvisando sempre, mas a culpa
é do vento.

II

Ah, essas esculturas de gaze do vento, sempre errantes entre o céu e a
terra, como os sonhos do homem.

III

A Vitória de Samotrácia: vento petrificado.

IV

A Gioconda é uma chata.

V

Há poetas cheios de detritos que vão arrastando tudo na corrente. Às
vezes, quando muito, uma cachorra morta. Às vezes o belo cadáver de
Ofélia.

VI

Hamlet, meu condiscípulo de dúvidas...

VII

Há poetas que fazem música de câmara: Verlaine, Laforgue, para apenas
citar gente minha... Victor Hugo era outra coisa. Vitor Hugo era o
General da Banda!

VIII

Mas para que interpretarem um poema? Um poema já é uma
interpretação.

IX

Os psiquiatras são incuráveis?

X

Vagas notas esparsas... Leitores há que gostam disso. E até desconfio
que, para alguns desses leitores de que tanto gosto, os livros deveriam ser
compostos apenas de entrelinhas.

XI

Os velhos, quanto mais velhos, mas vírgulas usam.

XII

O ruim dos filmes de faroeste é que os tiroteios acordam a gente
no melhor do sono.

XIII

O ruim das negras é que elas nunca parecem despidas.

XIV

Se cortassem as mesuras dos filmes japoneses, não sobraria um único
de longa-metragem.

XV

No mundo não há nada mais importante do que os políticos das
cidades pequenas.

XVI

Nós não perdemos os mortos, os mortos é que nos perdem.

XVII

A rede das estrelas é uma incômoda teia de aranha sobre a face da
Eternidade.

XVIII

A voz do vento... Ninguém sabe o que o vento quer dizer... Quem
perguntar por que, de nada adianta comprar um livro de poemas.

XIX

Um dia de chuva é bom para a gente comprar livros de poemas... Quem
perguntar por que, de nada lhe adianta comprar um livro de poemas.

XX

As viagens ilustram, como dizem? As viagens aproveitam alguma coisa?
Não sei, mas desconfio que depois da sua visita aos Estados Unidos a
Gioconda deve ter voltado com um sorrido muito mais enigmático.

XXI

O que há de terrível nos robôs não é como eles se parecem conosco,
mas como nós nos parecemos com eles.

XXII

Buscas a perfeição? Não sejas vulgar. A autenticidade é muito mais
difícil.

XXIII

Quanto à arte engajada, eu só te pergunto: - Que significação política
tem o crepúsculo?

XXIV

A noite picotada de grilos...

XXV

Maltratar os poetas é indício de mau caráter.

XXVI

Coragem não é documento: os gangsters também são heróis.

XXVII

A vida nutre-se da morte, e não a morte da vida, como julgam alguns
pessimistas.

XXVVIII

E por falar em pessimismo, naquela ainda indecisa mas já histórica
manhã de 2 de abril de 1964, ouvi, no Largo dos Medeiros, um velho dizer
a outro: "A coisa não pode estar boa! Anda muita gente de cara alegre..."

XXIX

Já repararam? Antes, em todas as vitrinas de brique, havia sempre um
busto de Napoleão. Agora, sumiram-se!
As vitrinas de brique são o último estágio da glória.

XXX

Esses que apreciam num escritor a opulência de Linguagem devem ser
os mesmos que se babam de puro êxtase diante das senhoras bem fornidas.

XXXI

...ser xipófago deve ser tão incômodo como ser casado...

XXXII

Me lembro de um colga de ginásio que tirou sua própria cachola e
escrevia em seus cadernos e livros, com letra caprichada, o seguinte:
"Este tudo, és tudo!". Teve o fim que merecia.

XXXIII

Se não fosse Van Gogh, o que seria do amarelo?

XXXIV

A Vênus de Milo tem cabeça e cérebro de ovelha.

XXXV

Por que ainda ninguém se lembrou de pintar uma mulher nua de
óculos?

Mario Quintana
(1906-1994)
(Poemblog)

Crime sindicalista

Crime sindicalista: depoimentos continuam hoje
02/07/2010 - 9h12m 
*Da Redação, com informações do Jornal da Manhã
redacao@portalibahia.com.br
Vão continuar nesta sexta-feira (2) os depoimentos sobre o assassinato do diretor financeiro do Sindicato dos Rodoviários e da mulher dele. As investigações, que correm em sigilo, buscam responder a várias perguntas como quem mandou matar Paulo Colombiano e Catarina Galindo, e qual o motivo da execução. Entre os depoimentos de quinta-feira (1º), o mais longo foi do presidente do sindicato, Manoel Machado. Ele passou quatro horas respondendo às perguntas da polícia.
Paulo Colombiano e a mulher Catarina Galindo foram assassinados na noite de terça-feira (29) dentro do carro no bairro de Brotas. O diretor financeiro do Sindicato levou sete tiros e a mulher um no rosto.
O Sindicato dos Rodoviários movimenta R$ 4,4 milhões por ano com a contribuição mensal dos 13 mil associados e cerca de R$ 2 milhões por mês com plano de saúde. A atual direção do Sindicato venceu as eleições no ano passado, quando cinco chapas estavam em disputa. A votação foi questionada na justiça, que há menos de um mês confirmou o resultado da eleição. Desde essa época diretores e o presidente do Sindicato vinham recebendo ameaças, mas nenhuma queixa foi registrada na polícia.
Diretor de Sindicato e esposa são assassinados
Corpos de diretor e esposa serão velados hoje
Enviado por:  ADRIANA TASCA.✩:

Folha publica anúncio da derrota do Brasil no Mundial da África, enquanto o DataFolha se encarrega de agourar a derrota de Dilma nas eleições

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Quem tenta antecipar a derrota da Seleção Canarinho no Mundial da África, certamente está se esforçando também para derrotar Dilma com a aplicação do mesmo expediente: Fraude.

Tá tudo muito bom. Bom! Tá tudo muito bem. Bem explicado! Mas, realmente, essa coisa revelou que, por detrás de qualquer surto de torcida favorável à Seleção brasileira por parte da Folha de S. Paulo, existe um bando de hipócrita e golpista.

Folha lamenta erro por anúncio publicitário que “eliminou” Brasil da Copa

Comunique-se - da Redação

A Folha de S. Paulo publicou errata e lamentou [Assaz Atroz: lágrimas de crocodilo] a publicação de um anúncio que sugeria a eliminação da seleção brasileira da Copa. A peça publicitária da rede de supermercados Extra, do Grupo Pão de Açúcar, foi publicada por engano[adores] no lugar de um anúncio sobre a vitória brasileira contra o Chile. A peça foi veiculada ontem (29/06).

O jornal admitiu que o erro foi do departamento de publicidade. "A Folha esclarece que, no Caderno Copa 2010, pág. D11, foi publicado equivocadamente anúncio do Hipermercado Extra, devido a problema ocorrido na área de inserção de anúncios. Lamentamos o erro."

O anúncio se “despedia” da seleção. "A I qembu le sizwe [significa seleção, em zulu] sai do Mundial. Não do coração da gente... Valeu, Brasil. Nos vemos [nas eleições...] em 2014".

O presidente do Grupo Pão de Açúcar se manifestou no Twitter, pedindo desculpas aos clientes e jogadores, e disse que os culpados pelo erro serão responsabilizados. “Não compartilhamos com a impunidade e tomaremos as providências, que não eliminarão o erro, mas irá responsabilizar os culpados”. Abílio Diniz também disse estar “indignado” com o caso, que classificou como “inadmissível”.

A ombudsman da Folha, Suzana Singer, afirmou que o erro foi uma “tremenda mancada”, mas enfatizou que o engano foi apenas do comercial da empresa. “Saiu anúncio errado do Extra hj por problema da inserção da Folha, sairá uma errata amanhã. Tremenda mancada”. E completou hoje: “O erro do anúncio do Extra é culpa do comercial da Folha, não tem nada a ver com Redação, que tb comete erros, claro”.

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Ilustração: AIPC - Atrocious Internacional Piracy of Cartoons

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PressAA

Agência Assaz Atroz

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A. do Sul

Em Robben Island, jogar futebol era um ato de resistência
No lugar onde Nelson Mandela foi preso durante a época do Apartheid, praticar o "balompié" se converteu no ato de resistência dos presos políticos. Desde o começo da Copa do Mundo a visita de jogadores e torcedores estrangeiros à ilha se multiplicaram ao ponto que muitos têm de reservar um lugar no ferry boat com vários dias de antecedência. Até o técnico da Holanda anulou uma sessão inteira de treinamento para ir com todo o time à ilha.
La Jornada
Pretoria. Durante o Mundial, os jogadores e turistas vão a Robben Island como numa visita de culto. No lugar onde Nelson Mandela ficou preso praticar futebol se converteu num ato de resistência dos presos políticos.

Nos anos sessenta, o complexo carcerário dessa ilha, a qual se chega em meia hora de ferry boat a partir da Cidade do Cabo, foi concebido para quebrar a resistência dos prisioneiros, tanto física, como psicologicamente. Contudo, sua paixão pelo futebol os ajudava a resistir.

Primeiro começaram a jogar de maneira discreta nas próprias celas, com bolas de trapos de pano ou de papel. Depois, graças à pressão da Cruz Vermelha Internacional, os presos adquiriram o direito a jogar no lado de fora, em campos improvisados. Inclusive, em 1967, os presos criaram sua própria federação, a “Makana Football Association”, cujo nome foi dado em homenagem a um profeta xhosa enviado à ilha em 1819 por se opor à colonização britânica, que se afogou tentando fugir de seu exílio compulsivo.

A estrutura aplicava ao pé da letra as mesmas regras da Federação Internacional de Futebol (FIFA), publicando todo o tratado em suas reuniões, dando uma classificação oficial de seu Campeonato e registrando por escrito as eventuais “transferências”.

Depois de se ter revelado como um zagueiro rude mas disciplinado, o atual presidente sulafricano Jacob Zuma, que “residiu” durante uma déada em Robben Island se converteu em árbitro da Makana FA.

O mais ilustre dos presos da ilha, Nelson Mandela, que passou 18 de seus 27 anos de cativeiro lá, nunca pôde jogar, porque sua situação era de isolamento absoluto.

“Ele tinha o costume de nos observar da janela de sua cela, sobre uma cadeira ou uma caixa. Mas finalmente também isso lhe tiraram, comentou Mark Shinners, que foi hóspede durante 23 anos em Robben Island.

Em dezembro passado, a FIFA homenageou a todos os presos políticos do Apartheid ao organizar seu Congresso executivo na ilha.

“Em Robben Island se escreveu uma página da história da humanidade, uma página importante. Entre as coisas que os ajudaram a suportar (as condições do cativeiro) esteve a criação da Makana Football Association", destacou na ocasião o presidente da FIFA, Joseph Blatter.

Desde o começo da Copa do Mundo a visita de jogadores e torcedores estrangeiros à ilha se multiplicaram ao ponto que muitos têm de reservar um lugar no ferry boat com vários dias de antecedência.

Além disso, em sinal de respeito, um grupo de torcedores ingleses fixou sua bandeira no que foi o jardim de Mandela. Até o técnico da Holanda anulou uma sessão inteira de treinamento para ir com todo o time à ilha.

Os jogadores puderem visitar as celas e a cancha de areia onde os presos políticos jogava. “Quando abrimos o portão (de acesso), e sabendo de tudo o que ocorreu aqui, o silêncio se abateu sobre todos nós”, destacou o meio campo da “Orange” Mark van Bommel.

Tradução: Katarina Peixoto
(Carta Maior)

Pensamentando...

A nossa crueldade contada pela ciência


Em 1997, o escritor John Coetzee (foto) foi convidado pela Universidade de Princeton para apresentar as prestigiadas Tanner Lectures. Ele podia falar do que quisesse, já que o tema se referia à "compreensão do comportamento e dos valores humanos". Surpreendendo todos, decidiu ler dois relatos sobre "La vita degli animali" [A vida dos animais] (Ed. Adelphi, 2000). A protagonista dos contos era uma escritora australiana chamada Elizabeth Costello, que era convidada por uma universidade norte-americana para falar do que quisesse. Surpreendendo todos, ela decidiu discutir sobre a vida dos animais.

A reportagem é de Piergiorgio Odifreddi, publicada no jornal La Repubblica, 25-06-2010. A tradução é de Moisés Sbardelotto.

O que Coetzee fez com que se concluísse com o seu duplo imaginário nas Tanner Lectures, a propósito do uso dos animais como alimentação e experimentação, foi: "Estamos circundados por uma obra de degradação, crueldade e extermínio capaz de rivalizar com o que o Terceiro Reich foi capaz. Ou melhor, capaz de fazer com que ele pareça ser pouca coisa em comparação, já que a nossa é uma obra sem fim, capaz de autogeração, pronta a colocar no mundo incessantemente coelhos, ratos, frangos e animais com o único objetivo de matá-los".

A vida dos animais é um livro poderoso, que, porém, persiste no pecado original de toda a literatura: narra histórias inventadas sobre seres imaginários que povoam um mundo de fantasia. Portanto, não pode produzir nenhum efeito significativo e duradouro sobre a vida de pessoas reais que vivem no mundo real. Não é por nada que o bioético Peter Singer (foto), que no livro faz coro a Coetzee, declara explicitamente: "Vocês dizem que sou antiquado, mas prefiro manter a verdade e a ficção bem separadas".

A sua declaração é particularmente relevante, porque Singer é o autor do livro-manifesto "Libertação animal" (Ed. Lugano), publicado pela primeira vez em 1975 e recém republicado em uma nova edição atualizada pela editora Saggiatore. Um documento-verdade, justamente, que, longe de se limitar aos efeitos soporíferos das histórias-ficções, redespertou no mundo inteiro uma sensibilidade concreta com relação aos sofrimentos e aos direitos dos animais.

Como filósofo, Singer começa analisando as duas tradições ocidentais com relação aos animais. A majoritária, de exploração e domínio em nome da suposta superiordade humana, que a partir do Gênesis passa através de Aristóteles e Tomás de Aquino, para chegar até Descartes e Kant. E a minoritária, de respeito e empatia em nome do pertencimento comum à árvores da vida, que remonta a Pitágoras e continua com Hume e Voltaire, para chegar a Bentham e Darwin.

Os capítulos fundamentais do livro são, porém, aqueles que jogam na cara das almas simples, que acreditam que amar os animais significa acariciar cães e gatos ou se horrorizar com as touradas e os massacres das focas, os dados e os fatos relativos ao uso de animais na experimentação e na alimentação. Em particular, Singer conta em detalhes as vidas, os sofrimentos e as mortes de campos de concentração que, a todo ano, os bilhões de animais (dez bilhões só nos EUA, uma vez e meia a população mundial!) são obrigados a sofrer, cuja carne e cujos produtos acabam em nossas mesas e nas nossas barrigas: frangos, bezerros, porcos, coelhos, perus, aves e peixes de um lado, e galinhas de ovos e vacas de leite do outro. Todos seres que, embora não falem nem rezem, no entanto sentem e sofrem e demonstram isso de maneira atroz a qualquer um que assuma a briga de ir visitar os lugares indecentes em que são amontoados e criados industrialmente.

Singer dedica quase toda a sua atenção ao problema ético levantado pelo uso dos animais, principalmente como alimentação, e toca só de passagem em dois aspectos que também são muito importantes. E talvez também mais convincentes, pelo menos em um mundo que é insensível à ética e à moral até com relação aos homens: muito menos com os animais.

O primeiro aspecto é econômico: para que possamos comer animais, eles devem comer vegetais. A maioria das plantações mundiais é, por isso, dedicada à produção das rações, com um gasto duplo. De eficiência, porque a energia do Sol armazenada pelas plantas é utilizada só indiretamente, por meio da carne que já a utilizou, em vez de diretamente, por meio dos vegetais. E de custo, porque os animais que comem os vegetais são obviamente mais caros do que os próprios vegetais. Dito com um slogan: "A carne vale menos do que os vegetais, mas custa mais".

O segundo aspecto é biológico: o nosso intestino é longo, como o dos herbívoros, e não curto, como o dos carnívoros. O que significa, sobretudo, que não é a natureza que nos impõe que comamos carne, mas sim a cultura (se quisermos chamá-la assim). Mas significa também, e principalmente, que o nosso intestino não é adaptado para a digestão da carne, que de fato ali se detém por muito mais tempo e se decompõe muito mais profundamente do que os vegetais. O resultado é uma alta incidência de câncer de intestino grosso nas sociedades que comem muita carne, como as ocidentais, e uma baixa ou inexistente incidência naquelas que comem pouca ou nenhuma, como as africanas e as orientais. Por lei, se deveria também avisar os consumidores, assim como já avisam os fumantes, colocando este aviso nos produtos do açougue: "A carne mata".

Sem o apoio dos testemunhos recolhidos no explosivo livro de Singer, os poderosos relatos de Coetzee seriam uma invenção literária vazia. À luz daquelas, adquirem, ao invés, um valor de denúncia processual. Deixemos a ele, portanto, a última palavra: aquela que ele disse no dia 22 de fevereiro de 2007, quando foi convidado para o congresso Sento, organizado pelo Voiceless (Sem Voz), um instituto australiano pela proteção dos animais. Desta vez, o escritor fez o contrário das Tanner Lectures de dez anos antes: não foi, mas enviou um texto próprio, que foi lido na abertura por um representante seu.

E a sua conclusão, sobre a qual nos fará bem meditar, foi: "Quando descobrimos que os nazistas tiveram a brilhante ideia de adaptar os métodos da criação industrial, inventados e perfeccionados em Chicago, ao massacre (que eles preferem chamar de trabalho) dos seres humanos, naturalmente gritamos de horror: que crime terrível tratar seres humanos como animais! Mas teria sido melhor se tivéssemos gritado: que crime terrível tratar seres humanos como engrenagens de um processo industrial! E esse grito deveria ter tido um adendo: que crime terrível, pensando bem, tratar seres vivos como engrenagens de um processo industrial!".
Para ler mais:
• A dor da carne
• Os horrores da indústria alimentar
• Respeito à vida humana ou animal: De que lado a ética se posiciona?
• Antropodescentrismo: as fronteiras móveis entre o ser humano e as outras espécies
• Vegetarianismo. Por uma dieta que poupe os animais
• (Inst. Humanitas Unisinos)

Gaza

Copa do Mundo de Gaza
Por Flora Nicoletta [Quarta-Feira, 30 de Junho de 2010 às 18:19hs]
"Você quer ir à África do Sul e as fronteiras estão fechadas? A Copa do Mundo, agora, está em Gaza. Venha prestigiar o torneio que vai de 2 a 15 de maio no Estádio El-Yarmouk e no Estádio da Palestina", estava escrito no pôster que anunciava a Copa do Mundo de 2010... de Gaza. Primeiro, escutamos clamores, depois delírios. Começou por volta das 16 horas, numa quarta-feira, 12 de maio.

Eu estava com meu amigo Raed na Biblioteca Pública. Raed estava lendo poesia alemã e eu estava escrevendo sobre o gueto de Gaza. E assim como eu, escutou: "É uma mensagem para o mundo, escutem-nos, pois o mundo está dormindo. Nós queremos acordar o mundo, mas ninguém nos ouve... Estamos tentando de todas as formas".

A exaltação tomava conta do Estádio El-Yarmouk, na cidade de Gaza, inaugurado em 1959 e restaurado no último verão. Era a última partida antes da grande final da Copa do Mundo de Gaza deste ano. A França-Rafah jogava contra a Rússia-Shejaya. O estádio estava lotado, mas aqui os palestinos não estavam unidos: cada metade torcia por um time.

De repente, nas fileiras da torcida da França-Rafah, no meio de toda a loucura, eu vi um galo. Um jovem segurava um galo, de verdade, e a bandeira azul, vermelha e branca francesa, animal símbolo do país. Mas esse era um simples galo de Rafah, proveniente do martirizado sul da faixa de Gaza.

Fiz-lhe sinais de que também era francesa. Ele entendeu perfeitamente e o galo também, pois mexeu suas asas. Além de ser a única mulher no estádio, também era a única expectadora do meu país. Por conta disso, de tempo em tempo u voltava a saudar minha bandeira, o galo e o rapaz, em meu nome e também dos ausentes.

A polícia anti-tumulto segurava cassetetes e alguns rifles para conter o ímpeto dos fãs, mas nós não vimos nenhum golpe. O único da tarde foi desferido pela França-Rafah, que fez 1-0 na Rússia-Shejaya.
No sábado, dia 15, a coisa era de fato muito séria, pois se tratava da final da Copa do Mundo de Gaza. A França-Rafah enfrentava a Jordânia-Khan Yunis. Parecia a própria final da Copa do Mundo, mas aqui o jogo era livre como todos os anteriores do torneio.

A polícia de elite estava presente, assim como a anti-tumulto, que aparentava ter alguns equipamentos vindos do Egito. Na entrada, as bolsas das mulheres eram educadamente revistadas por uma oficial mulher ao lado da ambulância. Dentro, havia mais duas de suas colegas. Todas de preto. Algumas meninas estavam entre os voluntários e, na sala de imprensa, podia-se ver um grupo de cerca de 20 mulheres, palestinas e estrangeiras, com as últimas sem usar a burca.

No mesmo local, estavam presentes o doutor Bassem Naim, ministro da Juventude e do Esporte e também da Saúde; o prefeito de Gaza, Rafiq El-Mekki; membros da Associação Palestina de Futebol e outras personalidades. Também compareceu por um lapso o primeiro-ministro. Coincidentemente, na praia RC onde Ismail Haniyeh ainda vive, as pessoas se lembram que ele era um ótimo jogador de futebol.

No meio da incandescente atmosfera, um torcedor da Jordânia-Khan Yunis escalou um velho eucalipto, bem atrás das arquibancadas, e balançava a bandeira jordaniana. Um repórter da Al-Jazeera conferia o jogo in loco. Patrick McGrann, um dos dois idealizadores do campeonato, foi entrevistado pela Al-Jazeera Internacional. Uma equipe de primeiros socorros, toda de branco, adentrou o gramado para salvar o tornozelo de um dos goleiros. Sentado na grama, um torcedor estava muito nervoso e roía as unhas sem parar. Por quê? "Porque torço pra França!". E apesar de todos os meus esforços, não pude ver o galo, a bandeira francesa e o jovem torcedor de Rafah.

Ao final, a França-Rafah ganhou da Jordânia-Khan Yunis nos pênaltis, mas ninguém sabia como e de quanto, já que uma explosão de alegria em confronto com outra explosão, de raiva, ocorreu no estádio. O céu se iluminava com os fogos de artifício, para delírio geral, até que a zelosa polícia reprimiu da forma mais estúpida os garotos que soltavam os fogos. E isso levou um tempo, mas finalmente encontrei um jornalista local que sabia o placar, que acabou sendo de 5-4 para a França-Rafah.

O troféu era uma réplica do verdadeiro troféu de campeão do mundo. "Aquele custa milhões de dólares, mas para nós não custa nada. Fizemos com barras de metal retiradas das ruínas de uma casa demolida pela ocupação israelense e a bola foi feita de sulfato de cálcio", explicou um voluntário.

Então, repentinamente, apareceu na minha frente o garoto de Rafah do galo... mas agora sem a ave, que ele disse ter deixado em casa daquela vez. Portando só a bandeira francesa, mostrou-me como escreveu o nome de seu time no lado de trás da bandeira, pois não queria estragar as cores. De presente, me deu uma faixa azul com a inscrição do nome de seu time em amarelo: "Rafah Youth France". Eu esqueci de lhe perguntar como estava seu galo após a emocionante jornada na cidade de Gaza e o vitorioso retorno a Rafah três dias antes.

Para a Copa do Mundo de Gaza 2010, os catorze melhores times "profissionais" da Liga Palestina foram escolhidos e outros dois de uma divisão abaixo foram adicionados, totalizando 16 equipes. Para doze deles, foram dados nomes de seleções que estarão presentes na Copa do Mundo da África do Sul. A eles se somaram Palestina, Jordânia, Egito e Turquia. A Itália foi representada pelo Rafah Khadamat Club; a Palestina pelo El-Hillal Gaza City Club; os Estados Unidos pelo El-Maghazi RC, tendo sido batidos pela Sérvia-Zeitun. Os jogos foram realizados em dois estádios da cidade de Gaza: o Estádio da Palestina e o El-Yarmouk.

Vale mencionar que o Escritório Sul-Africano para a Autoridade Nacional Palestina, ignóbil e vergonhosamente, fechou seu escritório na faixa de Gaza após o Hamas ter tomado o controle total da Faixa, em junho de 2007. O escritório de Ramallah continua aberto.

A Copa do Mundo de Gaza teve a intenção de simbolicamente quebrar o sufocante cerco na Faixa de Gaza. "Por estarmos proibidos de cruzar a fronteira, nós convidamos o mundo para a nossa casa", comentou um jornalista. Os patrocinadores do evento foram a UNDP, Fórum Sharek da Juventude; a gráfica Mashareq; Pepsi, Banco da Palestina, que foi criado na Faixa de Gaza e comemora agora "50 anos de construção".

A ideia de organizar o mundial de Gaza veio de Ashrah Hamad, 26 anos, engenheiro civil, e Patrick McGrann, 34, cidadão estadunidense há mais de um ano em Gaza. Em novembro passado, começaram a transformar a idéia em realidade.

Há alguns estrangeiros vivendo em Gaza. De acordo com o parecer dado a Ashraf e Patrick pelo Ministério do Interior, 250 deles trabalham para organizações internacionais. Entre esses 250 estrangeiros, 50 jogaram a Copa do Mundo, incluindo sete norte-americanos. Oito italianos jogaram pela Itália-Rafah Khadamat, todos residentes de Gaza, tendo um deles vindo de Jerusalém. Na França-Rafah só havia um francês, um americano e um sérvio. Na Palestina, Jordânia e Egito todos eram palestinos. Fora isso, um grupo de garotas estrangeiras também quis jogar, mas acabaram impedidas de se inscrever pelas autoridades.

Os jogadores palestinos que participaram do torneio representavam todo o espectro político local. Havia membros do Hamas, do Fatah, da Jihad Islâmica, do Front Popular e de outros grupos políticos, além de cidadãos independentes.

A final da Copa do Mundo de Gaza foi em 15 de maio. Naquele mesmo dia, em outra parte da cidade, palestinos celebravam a Nakba, isto é, os 62 anos de calvário que fez grande parte de suas terras se tornaram colônia sionista e uma "luz entre as nações", tal como proclamado na época.

Pela noite, Patrick me pediu para observar com mais atenção o pôr-do-sol, enquanto nós estávamos sentados numa cafeteria na costa da cidade. Foi magnífico, mas também extremamente triste esse pôr-do-sol... um pôr-do-sol sob cerco e uma Nakba ainda ilimitada.

Porém, desse extraordinário evento que foi a Copa do Mundo de Gaza, várias lições serão aprendidas. Uma delas é que a vitória no torneio não pertence somente ao Rafah Youth Club. Ela pertence a toda a gente de Gaza e também a duas pessoas comuns que mostraram que montanhas podem ser movidas.

As mesmas também vão absorver outros ensinamentos... assim como nós. Fomos testemunhas de um comovente, tocante, pungente e imenso ato de resistência.

Flora Nicoletta é uma jornalista francesa independente que vive em Gaza e atualmente trabalha em seu quarto livro sobre a questão palestina.

Texto publicado originalmente em www.uruknet.info, uma agência de notícias do Oriente Médio, e retirado de www.countercurrents.org.

Traduzido por Gabriel Brito, publicado por Correio da Cidadania.
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Flora Nicoletta
(Revista Forum)

quinta-feira, 1 de julho de 2010

“Tasso, Zé”?

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Raul Longo
Foto: Jasmim Losso Arranz

coitado. Tão feinho e sem viço, só por causa de um vice!
– Vício?
– Não. Vice!
– Hum! Isso é tão perigoso quanto caxumba. Só que funciona ao contrário: vai do saco pra cabeça.
– Precisa ter controle médico...
– O quê? O vírus da caxumba?
– Não. O vício de procurar vice.
– É tudo mentira!
– Tem algumas meias-verdades, com as quais escondem rios de dinheiro desviado do erário.
– Ah, sim! Tem sim. Mas também usam cuecas inteiras.
– Nesse caso está comprovado que dá azar.
– Arruda dá sorte, mas existem casos de efeitos contrários!
– Arruda fede!
– Depende do olfato de quem cheira.
– Por isso o Caçador de Maracujina prefere supositórios, como os mulas que transportam cápsulas de cocaína no estômago.
– Mas que cagão de merda.
– Quem? O Dunga?
– Não, o cafunga.
– É o vício.
– Do Maradona?
– Não! Vício de vice.
– Dias piores virão!
– Aff!
– Do jeito que tá, só Deus! pois o Demo tá cansado de tanta luta inglória.
– No Rio, a Marina da Glória também é conhecida como Marina do Flamengo.
– Que sina a de quem desatina!
– Deveria tentar um vigário.
– Vigário?
– É! Vê lá no dicionário: “vigário: aquele que substitui outro”. O vice.
– Então... vigário está.
– Vigário para-quedista.
– E daí?
– Agrega valores católicos aos preceitos evangélico-eleitorais.
– Não vai dar certo!
– Só as meninas do baixo dão na medida certa. O resto é enganação.
– Pelo visto, formigão, quando quer se perder, cria malas.
– Virgem Santa!
– A Marina?
– Essa hoje parece menos milagreira do que se supunhetava.
– A Abreu abriu...
– Ninguém aguentaria katilinária.
– Então, o Tasso...
– O Tasso já havia mandado um bilhete no qual constava apenas as palavras “Tasso, Zé”.
– Ofereceu-se para ser vice?
– Não, nada disso. Só agora ele decodificou a sua própria mensagem: “Tás só, Zé”. Tirou o time em grande estilo: montou na garupa do jato e se afastou voando...
– Pela vicinal?
– Sim, foi o que alegou: “Vice, não!”
– É que eles insistem na titularidade. Sabe como é, né?
– Sei sim, sei como é isso de ser obrigado a protelar planos de infância. Às vezes a vida passa e nunca se concretizam. Aquilo que poderia ter acontecido ontem talvez aconteça daqui a cinquenta anos.
– Ora, cinquenta anos não passa de um piscar de olhos, quando, einsteinianamente, tomamos como referência a eternidade.
– Quer saber?
– Depende! Se vai falar de vice, prefiro jogar Caça ao Tesouro.
– Caça ao tesouro? Ora, isso é programa de índio.
– Índio que, durante milênios, carregou este país nas costas?
– Não. Índio que prefere montar nas costas dos outros índios.
– Cacique?
– Por enquanto, curumim.
– “Cu” o quê?!

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*Raul Longo é jornalista, escritor e poeta. Ponta do Sambaqui, 2886
Floripa/SC. Colabora com esta nossa Agência Assaz Atroz


Ilustração: AIPC - Atrocious International Piracy of Cartoons

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PressAA

Agência Assaz Atroz

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OU ARRUDA SERRA ESTÁ ZOANDO COM O BRASIL, OU O DEM ESTÁ DE BRINCADEIRA COM ARRUDA SERRA - ÍNDIO DA COSTA?

OU ARRUDA SERRA ESTÁ ZOANDO COM O BRASIL OU O DEM ESTÁ DE BRINCADEIRA COM ARRUDA SERRA – ÍNDIO DA COSTA?


Laerte Braga


O cara é genro do banqueiro Salvatore Cacciola, aquele amigo de FHC que quebrou de mentirinha, fugiu para a Itália, foi preso na Suíça, extraditado e cumpre pena na Penitenciária da Papuda em Brasília. E está envolvido no escândalo do superfaturamento da merenda escolar no Rio de Janeiro.

O deputado Índio da Costa tomou um susto danado quando soube que seria indicado para vice de José Arruda Serra. O dito foi casado com Rafaella Cacciola, filha do banqueiro, namorou a filha de César Maia e tem como primo um outro banqueiro, Luís Octávio Índio da Costa, dono do banco Cruzeiro do Sul.

O novo vice foi indicado por Rodrigo Maia, deputado e filho de César, o ex-prefeito, que, no sábado, havia ficado uma arara quando soube que Roberto Jéferson tinha emplacado na quadrilha a candidatura de Álvaro Dias. Pulou, estrebuchou, fez o senador Sérgio Guerra sair correndo de Recife para apagar o incêndio no Rio e no fim Índio de Costa.

Ou estão zoando com Arruda Serra, ou Arruda Serra está zoando com o Brasil. O mais provável é que esteja acontecendo uma e outra coisa. Rodrigo Maia, no sábado, em declaração a jornalistas disse que “já perdemos a eleição”.

Quando percebeu que sua política econômica ia gerar uma baita quebradeira no mercado FHC consentiu que o Banco Central vendesse dólar mais barato aos bancos Marka e FonteCindam, com um prejuízo de bilhões para os cofres públicos.

Estava tentando salvar Salvatore Cacciola, que usava informações privilegiadas obtidas junto ao próprio Banco Central, através de Chico Lopes, amigo de FHC e presidente da instituição por uns dias. Teresa Grossi, diretora interina, à época, do Departamento de Fiscalização negociou com a Bolsa de Mercadorias e Futuro uma carta para justificar a negociata. Uma CPI apurou que o prejuízo foi de um bilhão e meio de reais aos cofres públicos, ou seja, ao distinto cidadão.

Cacciola? Sai logo, sem perder um tostão. Enquanto cumpre pena em cela especial o dinheiro vai rendendo aqui fora e de quebra o ex-genro é indicado candidato a vice-presidente na chapa do amigo do peito José Arruda Serra.

Não foi por outra razão que Aécio Neves, que já pulou fora desse barco faz tempo, saiu dizendo que estava tudo errado, que não era assim, ou seja, não dá para levar a candidatura Arruda Serra. Colocaram chumbo nos pés do candidato.

O sogrão de Índio da Costa foi condenado, em 2005, pela juíza Ana Paula de Vieira Carvalho, da 6ª Vara Federal Criminal do Rio de Janeiro a treze anos de prisão. Crimes de peculato e gestão fraudulenta.

Está aí uma prévia do que poderia ser um governo Arruda Serra. Chico Lopes, do BC foi condenado a dez anos e Teresa Grossi a seis anos, mas estão em liberdade, aguardando julgamento de recurso.

Quando o escândalo estourou FHC tratou de demitir Chico Lopes, tanto quanto garantir o silêncio de Cacciola. O temor dos tucanos era exatamente o banqueiro abrir o bico e envolver mais figuras do corrupto governo do ex-presidente. Com as garantias que tudo seria jogo de cena, falo das investigações, foi para a Itália, até ser preso e extraditado. Foi preso na Suíça.

Índio da Costa é piada pronta. Irresponsabilidade pronta, declarada publicamente. Ao lado do dito cujo, todo sorridente, o ex-senador Bornhausen, o deputado ACM Neto e Rodrigo Maia.

A vergonha foi tanta que Arruda Serra resolveu chegar quando a convenção do DEM já estava terminada. Jeito de despistar, dizer que não tem nada com isso, com amigos assim ninguém precisa de inimigo.

Mas por que aceitar então? Rabo preso. Só isso. Não tem como pular fora do barco. Pode até tentar, mas ou engole os caras ou vai para o brejo definitivamente.

No andar dessa carruagem Arruda Serra vai disputar o vice-campeonato com Marina da Silva. E vai ser uma disputa dura, daquelas de arrepiar.

Andréa Gouvêa Vieira, vereadora à Câmara Municipal do Rio de Janeiro, num relatório de uma CPI sobre o escândalo da merenda escolar afirma que o secretário de Administração do governo do município então o atual deputado Índio da Costa, favoreceu a um cartel de empresas pagando mais caro, com alimentos de baixa qualidade, em prejuízo dos alunos da rede pública. Segundo a vereadora em seu relatório à época, o trabalho do secretário Índio da Costa podia ser considerado um manual de como “não administrar na gestão da coisa pública”.

Mas, o cara é ex-genro de banqueiro com fundos no exterior (caixa dois), namorou a filha do ex-prefeito César Maia, boa pinta e contempla a quadrilha DEM, a família tucana agradece penhorada o que o próprio Arruda Serra chamou de “processo autofágico”. Ou como diz Aécio, “o Serra tem uma capacidade incrível para desorganizar tudo”.

Registre-se que a vereadora é do PSDB, partido de Arruda Serra.

Numa declaração ao jornalista Josias de Sousa, FOLHA DE SÃO PAULO, o deputado disse o seguinte – “acabei de ser indicado, foi uma surpresa, não sei de nada, vou ver como posso ajudar”.

Parece prefácio de livro cabeça, como dizem. Chamam um especialista para apresentar a obra, ele escreve trezentas páginas para duzentas da dita obra, explica tudo, ninguém entende nada, mas faz que entende e fica na dúvida se larga o romance para lá, lê só a orelha ou se nunca mais na vida lê prefácio.

Prefácios são uma ameaça à leitura e a literatura.

A dupla José Arruda Serra e Índio da Costa ameaçam algo muito maior, ameaçam o Brasil.

Ah! Segundo Andréa Gouvêa Vieira, a vereadora tucana que relatou a CPI da roubalheira do “ficha suja” Índio da Costa, o deputado Rodrigo Maia fez uma jogada de mestre. Afastou um concorrente já que o novo vice de Arruda Serra seria candidato a reeleição e tiraria votos de Rodrigo, atuam em áreas próximas.

Eieta quadrilhazinha braba esse tal de DEM. Deu nó até na quadrilha grande, o PSDB. Essa nem Roberto Freire, o ex-honesto imaginava. Na verdade apenas sonhava de tudo ficar embrulhado e, de repente, alguém “lembrar”, “uai gente, por que não o Freire?”

É rato demais num navio só, estão zoando com o Brasil e os brasileiros.

Israel

Israel: nova etapa no Terrorismo de Estado
[Segunda-Feira, 28 de Junho de 2010 às 11:55hs]
Na mais longa ocupação colonial da era moderna (Palestina, 1967-), as coisas se mantêm iguais e sempre pioram. A aparente contradição não é difícil de se entender: as atrocidades acontecem seguindo uma mesma sintaxe, com passos que se repetem com macabra previsibilidade. O grau de violação das leis internacionais e a brutalidade, no entanto, vão se intensificando com o tempo. Quem acompanha o assunto, conhece as etapas de cor: 1. Israel massacra uma população civil – palestina ou não –, cometendo crime classicamente caracterizável como terrorismo de Estado; 2. O Conselho de Segurança da ONU propõe uma resolução condenando a agressão (conforme o caso: bombardeios, assassinatos ou, agora, pirataria seguida de execuções, encarceramentos ilegais e espancamentos); 3. Os Estados Unidos vetam a resolução no Conselho de Segurança da ONU, acrescentando (ou não) que é preciso “investigar a tragédia”, ressalva quase sempre acompanhada da observação de que “Israel tem o direito de se defender”; 4. Israel anuncia uma investigação, que invariavelmente não pune ninguém; 5. O assunto morre, a mídia o esquece, e algumas semanas ou meses depois o ciclo volta a se repetir.

A Europa assiste, presa à sua má consciência, enquanto os Estados Unidos, com uma política interna dominada pelo lobby pró-Israel, continuam financiando, apoiando e possibilitando o circo de horrores. Como a barbaridade e o descaso com as leis internacionais vão se intensificando, mas a validação dos EUA se mantém idêntica, o circo de horrores causado pelo banditismo de Israel não é bem um círculo. Trata-se, mais exatamente, de uma espiral: um desenho no qual a sequência – planejamento, execução e justificativa da atrocidade – se repete, mas em grau intensificado, produzindo um movimento do qual, hoje, não seria exagerado dizer que tende ao abismo, a uma catástrofe de grandes proporções.

O bombardeio a Gaza entre 2008 e 2009, com mais de 1.300 mortos, e o recente ataque a barcos de ajuda humanitária que navegavam em águas internacionais, com 9 mortos e dezenas de feridos, representam mais um salto no banditismo e na violação das leis internacionais por parte de Israel. Não há dúvidas de que a totalidade dessas duas ações, do começo ao fim, se encaixam em qualquer definição razoável de terrorismo de Estado. Ambos foram ataques militares a populações civis, estrangeiras, situadas além das fronteiras legais do Estado em questão, com deliberado intento de matar. Ambos violaram tanto a legalidade internacional como a do próprio Estado responsável pelos atos de terror.

Com o ataque à flotilha em 2010, chega-se a um grau inaudito de cinismo: um Estado que possui uma das forças militares mais poderosas do mundo ataca, via helicóptero, à noite, em águas internacionais, barcos com civis desarmados que levam víveres a uma população enjaulada entre o mar e uma potência ocupante que controla todas suas fronteiras e lhe mantém sob bloqueio. A pirataria da potência ocupante mata 9 civis, espanca outros tantos, apreende passaportes e ilegalmente encarcera centenas. Se isso não é terrorismo de Estado, que se retire o termo dos dicionários, pois ele já não serve para nada. Mas sendo Israel o perpetrador, não há lei que puna, e não faltam veículos de mídia, políticos ocidentais e, em especial, presidente e chanceler estadunidenses que se refiram ao estado terrorista como entidade que “tem o direito de se defender”.

Algo mudou, sim, na indignação da comunidade internacional depois do massacre perpetrado contra os ativistas desarmados da flotilha. O Líbération falou em “Estado pirata”, o Parisien estampou “indignação geral”, o Guardian manchetou que “Israel é acusado de terrorismo de estado” e El País se referiu à “condenação mundial”. Mas não se espere que saia disso grande coisa. A indignação da comunidade internacional ainda não tem forças para desestabilizar o alicerce que sustenta a bandidagem: o controle férreo do lobby pró-Israel sobre a política externa estadunidense, inalterado até mesmo sob um presidente negro, de ascendência muçulmana e origem política no movimento em defesa dos direitos humanos para a população palestina. Já está claro que, quando o tema é Oriente Médio, Obama brinca de ser presidente enquanto Hillary Clinton e o lobby sionista comandam.

O massacre contra a flotilha também teve algum ineditismo na rapidez com que ruiu a propaganda israelense. Inúmeros depoimentos já vieram à tona estabelecendo a verdade sobre o massacre. Jamal El-Shayyal, jornalista da Al Jazeera, relatou: “com certeza houve fogo vindo do ar, porque um dos mortos claramente levou um tiro vindo de cima. A bala o alvejou no topo da cabeça. Também havia fogo vindo do mar. A maioria, inicialmente, foi de gás lacrimogêneo e granadas sonoras. Mas depois abriram fogo de verdade. Não há dúvidas, baseado no que vi, de que dispararam munição real antes de que qualquer soldado israelense estivesse no convés. Havia uma parlamentar do Knesset que se aproximou dos soldados israelenses dizendo que tínhamos feridos, que por favor viessem e os levassem. Mas os israelenses se recusaram. Três horas depois, todos os três feridos terminaram morrendo no mesmo lugar, porque ninguém veio pegá-los”.

Os outros depoimentos das vítimas corroboram e ampliam o relato do jornalista. Norman Paech, professor universitário aposentado, da Alemanha, afirmou: “Não nos preparamos de forma nenhuma para lutar. Nem consideramos isso, porque sabíamos muito bem que não teríamos absolutamente nenhuma chance contra soldados como esses”. Sarah Colborne, cidadã britânica, relatou que “as forças israelenses algemaram membros da equipe médica dos ativistas, enviada para tratar dos feridos. Foi terrorífico. Se você falasse, lhe apontavam uma arma”. Michalis Grigoropoulos, ativista grego, confirmou que os militares israelenses “já usavam gás lacrimogêneo e munição real quando aterrizaram no convés e usaram armas de eletrochoque em alguns ativistas” e que “dois gregos foram espancados sob custódia israelense”.

A parlamentar alemã Annette Groth acrescentou que “os israelenses confiscaram câmeras, computadores e celulares” e Fiachra O'Luain, cidadão irlandês e estadunidense, testemunhou que no aeroporto de Ben Gurion, sob custódia israelense, foi espancado com socos e pontapés, ao ponto de temer por sua vida. O'Luain também presenciou uma vítima ser executada a queima-roupa em um dos barcos. O romancista sueco Henning Mankell, respeitado em seu país, relata uma história fartamente conhecida por quem estuda a história do terrorismo de estado israelense: a tentativa de fabricação do argumento de que as vítimas estavam armadas: “os soldados checaram o barco e um deles voltou dizendo que tinha encontrado armas ... Ele me mostrou minha navalha, uma navalha de barbear, e um cortador de caixas que encontrou na cozinha. Todos os meus pertences foram levados. Roubaram minha câmera, meu telefone, até minhas meias.” O engenheiro estadunidense Gene St. Onge também presenciou um espancamento: “um de meus novos amigos – fiz muitos nesta viagem --, Mehdi, um árabe líbio que mora na Europa, foi golpeado com o cabo de um rifle no olho direito. Ele caiu no convés. Ele se contorcia de dor, tentando escapar, mas era continuamente chutado”.1

A parlamentar do Knesset à qual algumas das vítimas fazem alusão é a árabe Haneen Zoabi, que passa por um calvário desde que decidiu se juntar aos ativistas solidários a Gaza. Embora Zoabi não tenha violado nenhuma lei israelense ao embarcar no navio turco, um ministro de Estado, Eli Yishai, já submeteu um pedido de que a cidadania de Zoabi seja revogada, o que seria algo absolutamente sem precendentes. Jonathan Cook, escritor e jornalista que trabalha em Nazaré, relata que Zoubi, durante seu discurso ao legislativo, exigiu uma explicação: por que Israel não havia publicado as fotografias e vídeos confiscados dos passageiros e relacionados aos 9 mortos e dezenas de feridos? Zoabi foi silenciada aos gritos de “terrorista” e “traidora”, e só uma intervenção dos guardas impediu que ela fosse fisicamente atacada no parlamento. Ela já recebeu ameaças de morte e uma página do Facebook em hebraico clama por sua execução. Um comitê do Knesset aprovou a revogação de seus privilégios parlamentares por sete votos a um, enquanto dois outros parlamentares da minoria árabe já testemunhavam também terem recebido ameaças de morte. A depender da coalizão de ultra-direita que a governa, a “única democracia do Oriente Médio” caminha para inventar outra incrível jabuticaba: a revogação da cidadania de um deputado e sua conversão em ser apátrida, sob a acusação de ... estar num barco internacional carregado de comida e remédios destinados a Gaza.

Logo que os sobreviventes puderam voltar aos seus países de origem, depois de 72 horas de encarceramento ilegal, não demorou a desabar a inacreditável alegação de que se tratava de “autodefesa” contra um suposto “linchamento” que os civis do barco teriam imposto aos treinadíssimos e bem armados soldados israelenses. O próprio exército israelense admitira depois, em comunicado oficial, que manipulou as fitas de áudio de seu intercâmbio com a flotilha para caracterizar os passageiros da flotilha como antissemitas.

Com poucas exceções – a excelente cobertura do Guardian e, em primeiro lugar, as corajosas e iluminadoras páginas de Robert Fisk no Independent –, a mídia ocidental tem sido criminosamente cúmplice das distorções que legitimam a espiral da máquina de guerra. A escolha das palavras costuma ser um festival de cinismo. O New York Times usou o verbo “to halt” (parar, interceptar, deter) para caracterizar o ataque israelense à flotilha. No Brasil, a vergonhosa Folha de São Paulo empresta suas páginas para que ideólogos do terrorismo de estado – brasileiros ou importados de Portugal – desfilem seus sofismas, cada vez mais incapazes de justificar o injustificável.

Depois de amargar o aparecimento de documentos que comprovaram sua oferta de armas nucleares ao regime do apartheid sulafricano, impedir a entrada do mais prestigioso linguista do mundo, Noam Chomsky, a uma palestra na Cisjordânia ocupada, e falsificar passaportes britânicos para assassinar um palestino em solo estrangeiro, Israel atinge um novo estágio de banditismo tolerado pela “comunidade internacional” sem qualquer punição: a pirataria e o massacre de civis desarmados em águas internacionais.

Como sempre é o caso quando se trata da delinquência de Israel, a emergência da verdade, a confirmação de que houve crime e a indignação internacional não serão suficientes para garantir que cesse a impunidade. Enquanto os economicamente cambaleantes, mas ainda militarmente superpotentes, EUA oferecerem financiamento e retaguarda, o mundo continuará assistindo impotente a este triste espetáculo: um poder nuclear que mantém e expande há 43 anos uma ocupação ilegal, desrespeita uma coleção de leis internacionais e resoluções da ONU e confirma que sua opção pelo terrorismo de Estado é sem volta. Resta saber se haverá acumulação de força política, dentro e fora dos EUA, dentro e fora de Israel, dentro e fora da Palestina ocupada, para reverter essa bomba-relógio. 1,4 bilhão de muçulmanos aguardam, cada vez mais impacientes e ressentidos.
(Revista Forum)